Mar del Plata: buen film sobre Tati y flojo de S. Coppola

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Mar del Plata - Sencilla, este sábado, la apertura oficial del 25° festival marplatense de cine: discursos breves celebrando las bodas de plata, aplausos a telón abierto para un corto celebratorio de Clara Zappetini, las cálidas divagaciones de Graciela Borges («hablo con el corazón, sin libreto, así que soy capaz de decir cualquier cosa») y los chistes del maestro José Martínez Suárez, director del encuentro. «No merezco estos aplausos pero tampoco merecí momentos feos que me pasaron en la vida, así que vaya una cosa por otra».

«Mucho sexo», dijo de pronto ante el papel, para corregirse, poniéndose los lentes, «Mucho se sospecha que quieren verme en las bodas de oro del festival. Haré todo lo posible para cumplir con los deseos de la gente». Liliana Mazure, directora del Incaa, treinta años más joven, completó: «Para las bodas de oro yo no voy a estar, pero él seguro que sí». Aplaudido también el gobernador Daniel Scioli, quien había abierto el acto señalando los progresos del plan de locaciones de rodaje en Buenos Aires que en el curso de un año, dijo, contribuyó a que se duplicaran las filmaciones en la provincia. También estuvieron José Pampuro, Dominique Sanda y Sergio Renán.

La película inaugural, «Somewhere, en un rincón del corazón», de Sofia Coppola, aunque atendible decepcionó al público común. Muy graciosa, la definición del crítico cubano Luciano Castillo: «Es un tediometraje». Ese público quedó más contento con otras vistas en paralelas, como la remake china de «Simplemente sangre» según Zhang Yimou, «El gran Vázquez» encarnado por Santiago Segura, que no es tan buena pero entretiene, «Solidarity Song: The Hanns Eisler Story», sobre el compositor sucesivamente perseguido por la Alemania nazi, los EE.UU., y Alemania Oriental (y eso que le había compuesto su himno nacional), y dos americanas para jóvenes, la ascendente «Cold Weather» y «Scott Pilgrim vs. los siete ex de la chica de sus sueños».

El gran humorista Jacques Tati, que estuvo de cuerpo presente en Mar del Plata 1959, volvió a estar, ahora de cuerpo dibujado, en «El ilusionista», de Sylvain Chomet («Las trillizas de Belleville»), melancólica exquisitez inspirada en su figura y sus propios apuntes, ideal para abrir el encuentro. Le siguieron la rumana «Martes después de Navidad» (Radu Muntean), donde un gordito insulso debe decirle a la insulsa de su mujer que tiene una amante rubia, enamorada, a punto de caramelo, y encima es la dentista de su hija. Bien el final, y muy bien la rubia, lástima que no vino. Y la argentina «Fase 7» (Nicolás Goldbart), buena sátira con Daniel Hendler como antihéroe rodeado de vecinos paranoicos que sólo piensan en asesinarse (y lo hacen) por miedo a una peste. Para colmo, cada vez que vuelve a la paz del hogar la esposa embarazada lo reta a gusto por alguna justa razón (por ejemplo, que trae la ropa sucia de sangre).

En otras secciones a concurso, las nacionales «La vieja de atrás» (P.J. Meza), con Adriana Aizenberg como una mujer agria que a su modo ayuda a un pibe del interior estudiante de medicina, lo que permite una inquietante escena de vivisección de conejitos, «Domingo de Ramos» (J. Glusman), presentado justo en domingo, con el Puma Goity como comisario que debe investigar el crimen de una señora amiga suya en un pueblo chico, y «Arrieros» (J. Baldana), que son más bien queseros o puesteros, porque sólo hay pocas escenas de arreo de cabras, vacas, y caballos, pero igual es atractivo (Cajón del Maipo, ladera chilena de los Andes).

También, «Un rey para la Patagonia» (L.N.Turturro), sobre la película inconclusa de Juan Fresán que inspiró a Carlos Sorín para hacer, años después, «La película del rey». Hecho con ingenio y afecto, incluye imágenes de archivo del film de Fresán y de Tomás Eloy Martínez jovencito.

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