Marcela Roggeri entre dos estilos

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Luego de dedicar cuatro discos a compositores como Domenico Scarlatti, Erik Satie, Aaron Copland y Sofía Gubaïdulina, la pianista argentina Marcela Roggeri, cuya carrera se ha desarrollado en Europa, vuelve su mirada a estas tierras presentando dos CD en los que abordó música de dos autores que supieron aunar -cada uno con su estilo inconfundible- lo académico y lo popular: Carlos Guastavino y Astor Piazzolla. Mañana a las 20.30, ella y el clarinetista francés Florent Héau los presentarán en la Villa Ocampo (Elortondo 1837, Béccar). Dialogamos con Roggeri.

Periodista: Usted afirma que Guastavino y Piazzolla marcaron su infancia...

Marcela Roggeri: Mi padre nació en pleno barrio de San Telmo y era un apasionado del tango. En casa se escuchaba y se bailaba el tango y a mi madre, que es salteña, siempre se sintió atraída por el folklore. La música, y no sólo la clásica, nos acompañaba siempre, pero creo que es en la distancia que uno necesita expresar ese sentimiento de pertenencia a un lugar. Ese punto de partida que nos permite crear una identidad propia y que luego nos permitirá enriquecernos con otras culturas guardando siempre esa base que se gesta en la infancia.

P.: ¿Qué puntos en común encuentra entre ambos creadores?

M.R.: Guastavino y Piazzolla supieron muy bien partir de la música tradicional, de sus raíces, para crear un estilo propio. Muchos de los compositores clásicos europeos lo han hecho a su vez como un Beethoven en los terceros movimientos de sus conciertos o un Chopin con sus mazurcas o polonesas. Es inherente a los creadores impregnarse de la cultura nacional para encontrar luego un lenguaje propio.

P.: ¿Cómo siente que es recibida la música de Guastavino en otras partes del mundo?

M.R: En Europa no es un nombre tan familiar como el de Piazzolla. Durante este año del Bicentenario, en el cual tuve la ocasión de tocar sus obras en diferentes países, me dio mucha alegría sentir que el público apreciaba y se emocionaba con esa música melódica y nostálgica. Guastavino ha sabido combinar el modernismo con el canto y esa combinación resulta muy interesante para el público. Cuando se conoce la época en la que vivió, la gente espera una música más contemporánea o disonante y sucede un poco lo que puede suceder con Rachmaninov: uno deja de lado lo intelectual para entregarse a la emoción.

P.: ¿Cuáles son sus próximos proyectos?

M.R.: El concierto del sábado en Villa Ocampo está dedicado enteramente a Guastavino y Piazzolla. Era mi deseo dar a conocer en Argentina estos dos CD antes de su lanzamiento europeo, que será oficialmente el 16 de noviembre, así que los próximos meses estarán dedicados en gran parte a la difusión de esos trabajos. El 26 de noviembre en París haremos también con Florent Héau el último concierto de las celebraciones del Bicentenario que se llevaron a cabo en distintos países, y después tocaré el «Concierto para piano y trompeta» de Shostakovich en la Catedral de los Inválidos de Paris.

Entrevista de Margarita Pollini

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