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Marcha de protesta y cacerolazos con eje en Plaza de Mayo
Miles de personas hicieron sonar sus cacerolas anoche frente a la Casa de Gobierno y en distintos lugares del país con reclamos muy diversos: inseguridad, denuncias de corrupción e inflación.
Las personas comenzaron a reunirse cerca de las 19 en diferentes esquinas de Capital Federal, para marchar hacia la Plaza de Mayo, donde anoche se concentraban entre 4 mil y 6 mil. Otro de los puntos de tensión fue frente a la residencia de Olivos. Allí entre los manifestantes se podían leer carteles contra el Gobierno y banderas argentinas.
Los vecinos se reunieron en puntos estratégicos como Acoyy Rivadavia, en el barrio de Caballito; Cabildo y Juramento, en Belgrano; Callao y Santa Fe, Barrio Norte, y marcharon hacia la Casa Rosada. Desfilaron, ocupando tres carriles de la Av. 9 de Julio frente al obelisco y a la Catedral Metropolitana.
En el camino, se fueron sumando nuevos manifestantes que con sus cacerolas se adhirieron a la protesta.
La manifestación pronto se hizo eco en diferentes ciudades del país. Así el ruido de las cacerolas y las palmas de los vecinos se escucharon en algunos puntos céntricos de la provincia de Córdoba, Entre Ríos, Mendoza y en la provincia de Buenos Aires, en la ciudad balnearia de Mar del Plata.
Entre la masa de gente se podían ver carteles con las frases «30% de inflación, 40% de pobreza» y escuchar cánticos como «se va a acabar la dictadura de los K». Si bien organizaciones kirchneristas se habían puesto en alerta y llegaron a analizar la posibilidad de realizar alguna contramarcha a favor del Gobierno cuando se dio a conocer la convocatoria opositora, no hubo ninguna movilización oficialista para contrarrestar a los manifestantes, por lo que sólo se pudieron escuchar ayer a los opositores al Gobierno.
Ante los cortes sorpresivos se hicieron presentes algunos agentes de tránsito que intentaban ordenar los autos y le pedían paciencia y colaboración a los conductores, que intentaban regresar a sus casas, luego de una jornada laboral.
Éste es el tercer cacerolazo del año, en 15 días. El primero de ellos fue el pasado 31 de mayo cuando un grupo reducido de personas se autoconvocó, otra vez a través de las redes sociales, para protestar por las restricciones a la compra de divisas. Esos mismos reclamos se mantuvieron al día siguiente, 1 de junio.


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