Más de bueno que de malo, pero no se notó

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 ¿Qué es mucho y qué es poco cuando hablamos de una suba o una baja bursátil? La respuesta depende de una multitud de factores. Por ejemplo, el 0,33% que ganó ayer el Dow al cerrar en 8.359,49 puntos bien podría ser catalogado de una suba entre "normal" e "interesante", especialmente porque se monta sobre el 2,27% del lunes. Por otro lado, si tomamos en cuenta las novedades que influyeron en dicha suba, la conclusión puede ser diametralmente opuesta y podríamos hablar de una suba entre "acotada" y "pobre". Claro que podríamos escudarnos en el argumento de que la suba del lunes "adelantó" mucho de lo sucedido ayer. El problema con estas ideas es que, poco antes de las once de la mañana, el Promedio Industrial retrocedía un 0,56% y a lo largo de la sesión entró y salió del terreno ganador unas 37 veces, todo con un volumen negociado sensiblemente inferior a lo habitual (980 millones de acciones en el NYSE). Preferimos entonces no adjetivar la suba y achacar lo sucedido al libre juego entre alcistas y bajistas más que a circunstancias puntuales. Como algunos esperaban, el balance de Goldman superó las expectativas generales, lo que de todas formas no alcanzó para que el sector financiero terminara del lado ganador. Un caso similar fue el de Johnson & Johnson, cuyos buenos resultados apenas alcanzaron para evitar que el sector de los laboratorios quedara del lado perdedor. Si se quiere, se puede achacar parte de la falta de entusiasmo en estos dos grupos al inesperado incremento de los precios mayoristas que prácticamente duplicaron lo esperado, impulsando la tasa de 10 años al 3,447% anual. Lo mejor pasó por las empresas de semiconductores, que de la mano de Intel terminaron la jornada avanzando un 1,6%, prácticamente lo mismo que las empresas minoristas.

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