16 de febrero 2016 - 00:00

Más equilibrada

La Hilux se renueva, con el eje puesto en captar a quienes buscan una “chata” más equilibrada entre trabajo y el ocio.

Más equilibrada
1 Con la octava generación de la Hilux, Toyota apunta a desmitificar la idea de que su pick-up es un vehículo pensado exclusivamente para el trabajo. Es la chata más vendida de los últimos años pero, con la llegada de competidores que ofrecieron mejoras en confort y equipamiento, la marca japonesa busca hacerse fuerte también en el nicho más exclusivo del segmento en el que sus adversarios han logrado penetrar.

2 La renovación es completa. En materia de diseño, como de gusto se trata, tendrá adeptos y detractores. En el exterior se destaca una trompa en forma de cuña que le otorga un aspecto más agresivo. Presenta una importante parrilla más estilizada, que se integra con los nuevos faros. Esta variación sirvió para modernizar su imagen. Completan los cambios estéticos nuevas llantas de 17 pulgadas y detalles cromados. Las ópticas traseras ganaron en tamaño. Creció en largo y ancho, pero es menos alta que la generación anterior. En esta versión de doble cabina también ganó en espacio la caja de carga.

3 Las mayores dimensiones hicieron que el interior sea más espacioso. Se percibe una mejora en la calidad de los materiales, renovó el tablero de instrumentos y la butaca es más cómoda. Todo esto apunta a quitarle ese sino de rusticidad en el que quedó encerrada. La posición de manejo ideal se logra gracias a un mayor reglaje del asiento del conductor y el volante con regulación en profundidad y altura.

4 Como se trata de un vehículo completamente nuevo, los cambios también se encuentran bajo el capot. El motor turbodiésel de 3 litros y 171 CV se reemplazó, en este caso, por un 2.8 de 177CV que cumple con la normativa Euro V que ya se exige en la Argentina. Esto hace que se requiera cargar diésel premium como aconseja el fabricante. La versión manejada estaba equipada con caja automática de seis marchas con modo secuencial.

5 Una de las mejoras más importantes de la nueva Hilux es el confort de marcha, más próximo al de un auto. Es un vehículo con un andar más suave y silencioso que la Generación VII. Éste es un punto importante en donde los competidores ganaban terreno. La suspensión fue ajustada para lograr una respuesta más blanda y el motor no devuelve tantas vibraciones. Se nota en la ciudad, donde ofrece un comportamiento más urbano. En ruta se la siente firme y segura cuando se encaran curvas cerradas. La suspensión y las nuevas dimensiones favorecen esa respuesta.

6 La dirección también presenta un comportamiento más alejado del concepto de pick-up. Es liviana y de respuesta rápida. Ágil en ciudad, algo muy útil para moverse en espacios reducidos.

7 Al hablar de la transmisión hay que hacer una referencia sobre el motor. Los 177 CV responden bien de salida si la exigencia no es la mayor. La caja automática está pensada para un manejo relajado. Esto beneficia el consumo. La función Eco permite una conducción amiga con el medio ambiente, con cambios que pasan a bajo régimen. Para darle más bríos hay que apelar al modo secuencial.

8 Lanzada al offroad, la Hilux confirma sus antecedentes. Pese al ajuste más blando de la suspensión y esos retoques para urbanizarla, ofrece el mismo desempeño y robustez de la versión anterior. La selección del tipo de tracción se realiza ahora desde una perilla en lugar de una palanca. Ayudan en maniobras difíciles los sistemas de asistencia de arranque en pendiente y ayuda de descenso.

9 El equipamiento de seguridad es completo. Además de los ya mencionados, ofrece ABS, control de estabilidad y tracción, tres airbags, anclajes Isofix y faros antiniebla.

10 La dotación de confort también es amplia. Cuenta con equipo multimedia con pantalla táctil de 7 pulgadas, navegador, bluetooth, control de velocidad crucero, volante multifunción y TV digital entre otros. Con esta configuración el precio es de $ 644.300.

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