2 de agosto 2018 - 00:00

Más poder y represión: ¿sigue Ortega el libreto de Maduro?

Los expertos coinciden en que además de su ideología los une el atropello a la democracia y a los derechos humanos y civiles.

Washington - Nicolás Maduro y Daniel Ortega son acusados por la oposición y actores internacionales de gobernar dictatorialmente. Venezuela protagoniza la mayor crisis de la región americana. La de Nicaragua acaba de entrar en el escenario. ¿Sigue Ortega el guión de Maduro? ¿Está Nicaragua en camino de convertirse en una nueva Venezuela? A continuación, unas claves al respecto:

Control político y estatal. "Maduro y Ortega fueron elegidos democráticamente pero han usado su posición para tomar el control de todo el Gobierno e instituciones clave", afirma Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, un centro de análisis de Washington. Ortega burló en 2011 la prohibición constitucional de estar en el poder más de dos mandatos y, en 2014 la eliminó directamente de la Carta Magna. La oposición denunció fraude en los comicios municipales de 2008 y en los presidenciales de 2011. De los de 2016, en los que fue reelegido, fue excluida la principal alianza opositora.

En Venezuela, el Tribunal Supremo declaró en desacato al Parlamento, controlado por la oposición, y Maduro impulsó la elección de una Asamblea Constituyente a la que se someten todos los poderes del Estado. Su elección tuvo lugar bajo acusaciones de fraude. También los comicios regionales de octubre de 2017. Gran parte de la oposición boicoteó las municipales de 2017 y las presidenciales de mayo por considerar que no eran limpias.

"Maduro y Ortega reprimieron los esfuerzos de la oposición por desafiar su autoridad y lograron mantener apoyo de un segmento de la población a través de privilegios, sobornos, amenazas y falsas acusaciones", apunta Shifter. "Oposiciones débiles y fracturadas, carentes de liderazgo y estrategia política clara, han facilitado que se mantengan en el poder".

Protestas y represión. La primera ola de protestas contra Maduro fue en 2014. Los precios del petróleo habían comenzado a desplomarse, la delincuencia y la inflación crecían y escaseaban ya productos de la canasta básica. Murieron 43 personas. En la segunda, en 2017, murieron unas 130. Desde que el 18 de abril comenzaron las protestas en Nicaragua por la aprobación por decreto de una reforma de la seguridad social luego derogada han muerto casi 450 personas, según organizaciones de derechos humanos. Ortega cifra los muertos en 195.

En los dos países participaron fuerzas parapoliciales en la represión y se acusa a ambos Gobiernos de respaldarlas. Maduro y Ortega dicen que hay un complot liderado por Estados Unidos para derrocarlos. Ortega califica a los manifestantes como "terroristas".

El petróleo marca diferencias. "Maduro controla la fuente principal de ingresos del país, que es la petrolera estatal PDVSA. Tras las protestas de 2014, invirtió millones de dólares en equipos antimotines con los que enfrentó con facilidad las de 2017. Ortega no tiene tales equipos, así que tiene que recurrir a la fuerza letal", dice a DPA David Smilde, profesor de la Universidad de Tulane y analista de la organización WOLA.

Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, y sin embargo, su crisis económica es una de las mayores en la historia mundial reciente. El Fondo Monetario Internacional cifra en cerca de un 50% la contracción de su PBI en los últimos cinco años. Acabará 2018 con una inflación de un millón por ciento.

"Maduro ha hundido la economía de Venezuela, generando el mayor flujo de refugiados que se recuerda en la región", dice Shifter, que recuerda que el desempeño económico de Ortega no iba mal hasta las protestas porque se encargó de cerrar acuerdos con la patronal. El FMI advirtió de una contracción de la economía por esta crisis.

Presión de la comunidad internacional. Venezuela acaparó la atención de la OEA durante los últimos dos años, pero hasta la Asamblea General de junio, que aprobó una resolución impulsada por EE.UU. que abre el camino a suspenderla, todos los intentos por condenar a Maduro habían fracasado. Donald Trump ha impuesto sanciones a más de 50 individuos, incluido Maduro. No llegó al embargo petrolero pero sí a medidas para intentar asfixiar la financiación del Gobierno. "La respuesta de la OEA y EE.UU. fue decepcionantemente lenta en el caso de Nicaragua", critica Shifter. La OEA celebró el primer consejo permanente al respecto el 22 de junio, tras más de dos meses de protestas y 200 muertos. El consejo permanente aprobó en julio una resolución que pide a Ortega elecciones anticipadas.

EE.UU. impuso el 5 de julio sanciones contra el círculo de Ortega y su mujer, la vicepresidenta Rosario Murillo. Congeló los activos en el país de tres funcionarios y prohibió hacer transacciones con ellos. "Son un comienzo, no un final, de sanciones potenciales", ha advertido la Casa Blanca.

Agencia DPA

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