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Massive Attack, el punto más alto del Hot Festival
El sábado, del grupo inglés Massive Attack protagonizó el momento culminante del Hot Festival, que convocó a un público masivo (20.000 personas) y heterogéneo en la Costanera Sur.
Una nutrida fauna alternativa disfrutó el sábado de una larga tarde y noche de música electrónica, hip hop, algo de rock, pop y baile al estilo discoteca al aire libre con el grupo inglés Massive Attack como momento culminante en lo musical, luego de una variada gama de bandas extranjeras y locales.
Los pioneros del trip hop, mezcla de música electrónica con algo de soul, ritmos hipnóticos y mucho sampler e intermitentes riffs de guitarra furiosa terminaron por equilibrar un balance no especialmente parejo en este evento que comenzó la semana pasada con la presencia de los Smashing Pumpkins y que terminó anoche -ya no al aire libre, sino en la Trastienda-, con la actuación de otro número fuerte, Pavement.
Los Massive Attack tocaron varios temas de su nuevo disco «Heligoland», tuvieron dos vocalistas invitados, que ayudaron a darle matices distintos al concierto, siendo la más aplaudida Martina Topley Bird, que cantó temas com «Babel» y «Psyche». Por su parte, Horace Andy tuvo a su cargo un par de buenos temas, «Angel» y «Girl I love You». La banda de Bristol no sólo contó con una imponente puesta de luces y una original pantalla al fondo del escenario con títulos digitales remedando titulares de noticias políticas -muchas de ellas de la realidad política argentina-, tuvo un sonido todo lo perfecto que requiere su estilo musical, con un nivel de volumen que realmente fue el único adecuado para un festival masivo (había unas 20 mil personas). Las bandas anteriores no tuvieron la misma suerte, ya que como viene sucediendo en tantos shows en Buenos Aires, muchas veces el volumen está mas bajo de lo que el público desearía.
Y casi llegando la noche, una muestra de este sonido suave lo habían dado los ingleses de Stereophonics, que brindaron un pop alternativo no demasiado inspirado, que no logró interesar demasiado al público. De hecho, los argentinos de Catupecu Machu sonaron mucho mejor, y ofrecieron un set corto pero muy respetable que fue agradecido por la audiencia. Muy interesante fue la actuación, quizá demasiado larga, de los Thievery Corporation, con una mezcla de reggae y sonidos psicodélicos, incluyendo una rara mezcla de música electrónica con sitar, realmente muy bien ejecutado e integrado con los demás instrumentos más convencionales.
Los matices de la música y la mezcla de público -freakis , ravers, algunos más clásicamente rockeros- provocó que caminando por el campo se pudieran apreciar todo tipo de climas distintos, ya sea gente bailando al estilo fiesta electrónica, otros totalmente mansos y tranquilos viendo los shows sentados desde lejos, conviviendo con las típicas formaciones apretadas, de show masivo con gente de seguridad pendiente de que no explote un pogo demasido movido.
Algunos pocos tuvieron la suerte de ver los shows desde un bar volador -colgado de una gigantesca grúa, que lo hacía subir y bajar amablemente- preparado para que los invitados degusten un vino freeze observando el escenario con binoculares encadenados a la barra. Se veía bien, pero los únicos que hicieron llegar su sonido hasta arriba fueron los Massive Attack, simplemente por una cuestión de volumen.


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