13 de enero 2010 - 00:00

Matan a un físico clave del plan nuclear iraní

Foto del científico Masud Alí Mohamadi, difundida por la agencia iraní Fars News. Pese a que el régimen consideró el asesinato como una agresión externa, la oposición afirmó que el físico de la Universidad de Teherán la apoyó en las pasadas elecciones presidenciales, acusadas de fraudulentas.
Foto del científico Masud Alí Mohamadi, difundida por la agencia iraní Fars News. Pese a que el régimen consideró el asesinato como una agresión externa, la oposición afirmó que el físico de la Universidad de Teherán la apoyó en las pasadas elecciones presidenciales, acusadas de fraudulentas.
Teherán y Washington - El terrorismo se presentó ayer en Irán, siete meses después de que el país se sumiera en la peor crisis política y social que sufre desde que en 1979 triunfara la Revolución Islámica. Un artefacto colocado en una motocicleta de pequeña cilindrada, y al parecer accionado por control remoto, segó la vida de Masud Ali Mohammadi, profesor de Física en la Universidad de Teherán y, según el régimen, un reputado experto nuclear.

El relato oficial afirma que el dispositivo estalló cuando el científico salía de su domicilio en un barrio acomodado del norte de la capital y se disponía a abordar su vehículo para ir al trabajo.

El fiscal general de Teherán, Abas Yafari Dolatabadi, se apresuró a añadir que era un hombre «comprometido» con el régimen, cuya posible vinculación con el controvertido plan atómico del país, sospechado por Occidente de tener fines militares, no fue confirmada.

Sin embargo, esa versión fue refutada por fuentes opositoras, según las cuales Mohammadi era un partidario de la corriente reformista e incluso firmó un manifiesto con otros docentes e intelectuales en favor del líder del movimiento disidente, Mir Husein Musaví.

«El doctor Masud Ali Mohammadi, cuyo nombre figuraba en la lista de personas objeto de sanciones por parte de instancias internacionales, era uno de los eminentes profesores de la Facultad de Física de la Universidad de Teherán», afirmó un comunicado de la milicia islámica de esa casa de estudios. «Este científico rindió importantes servicios en el progreso nuclear del país y en la formación de estudiantes», añade el texto, que no precisa en qué lista habría figurado Mohammadi.

Escasas horas después del asesinato, el portavoz del Ministerio iraní de Relaciones Exteriores, Ramin Mehmanparast, acusó a Estados Unidos e Israel de estar involucrados en el ataque, acusación que el Departamento de Estado norteamericano calificó de «absurda».

En tanto, la propia CIA (Agencia Central de Inteligencia) reaccionó al afirmar que «cualquier acusación no tiene fundamento», según palabras de una alta fuente del organismo.

«Es un acto inhumano perpetrado por agentes sionistas y mercenarios estadounidenses», denunció el funcionario iraní, citado por la televisión estatal. Una línea argumental y de investigación que ya habían defendido los medios locales pocos minutos después de que se hubo conocido la noticia.

De acuerdo con la televisión estatal, Mohammadi murió como un «mártir» en una acción terrorista perpetrada por elementos antirrevolucionarios y agentes de la opresión mundial, término que en Irán suele aludir a EE.UU. y al Estado judío.

La cadena oficial en árabe Al-Alam, por su parte, citando fuentes bien informadas, pero no identificadas, sugirió que el golpe podría ser obra del movimiento de oposición en el exilio Muyahidin Jalq, que el régimen iraní considera terrorista. Este grupo negó cualquier implicación en el atentado.

La agencia semioficial Fars apuntó en una dirección similar y aseveró que el grupo opositor ubicado en Londres, Asociación Monárquica, había asumido la autoría del atentado, aunque no detalló cómo había logrado la información.

El de ayer es el primer atentado de estas características del que se tiene noticia en Teherán desde que el pasado 13 de junio estallara la crisis que divide al país y podría abrir un nuevo capítulo en ella.

Las protestas surgidas tras la polémica reelección del presidente ultraislamista, Mamud Ahmadineyad, que la oposición considera fraudulenta, no han cesado desde entonces, pese al arresto de centenares de opositores, periodistas y universitarios.

La situación se agravó el pasado 27 de diciembre, día de la Ashura, jornada religiosa en la que murieron ocho personas, según cifras oficiales, en enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y opositores.

En los últimos días, varios medios locales y extranjeros habían sugerido un aparente acercamiento entre los opositores reformistas y grupos conservadores moderados, que se estarían alejando del ala más radical.

Al complejo rompecabezas se une la pulseada que Irán mantiene con la comunidad internacional a causa de las sospechas de que prolonga su programa nuclear.

Países como Estados Unidos, Israel, Francia, Alemania y el Reino Unido acusan al régimen iraní de ocultar, bajo su programa atómico civil, un proyecto clandestino cuyo objetivo sería adquirir un arsenal nuclear, alegación que Irán niega.

Agencias EFE, Reuters, AFP y ANSA

Dejá tu comentario