8 de abril 2009 - 00:00

Matrimonio en jornada doble

Cristina y Néstor Kirchner trabajaron ayer jornada doble (hoy se van a El Calafate a descansar hasta el lunes que viene). Por la mañana, estuvieron en La Matanza; y por la tarde, en Hurlingham, reclamando ya el voto para sus consignas.
En La Matanza, la Presidente lanzó el discurso en la crisis de inseguridad en la región metropolitana para quejarse de quienes piden mano dura, pero no aportó ninguna idea para remontar ese problema, que sufren todos, menos quienes tienen custodia.
«Que nadie piense que dar seguridad es agarrar a palos a todo el mundo; es dar trabajo y mejor trabajo», se quejó la mandataria, quien reclamó que también deben «funcionar las instituciones, la Policía y la Justicia». Todo eso depende del Gobierno.
Por la tarde, Néstor Kirchner dedicó una actuación en Hurlingham para castigarlo al también peronista Francisco de Narváez. «Cuatro pícaros se quieren quedar con la Argentina porque a algunos les molesta la reivindicación del modelo nacional y popular». Cargó, sin nombrarlo, contra De Narváez, al decir que «hay un empresario con mucha plata que cree que puede comprar la conciencia de los argentinos». «Podrá tener mucha plata, pero no va a tener el consenso de la provincia de Buenos Aires», sostuvo Kirchner. Es la Argentina que quieren, donde cada uno de los argentinos tenga que estar subordinado al dinero», agregó.

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