Bajo el nombre de "Toma de Venezuela", los seguidores del Gobierno, vestidos de rojo, se concentraron en un céntrico sector de Caracas y en otros puntos del país en apoyo a Maduro y a la revolución socialista fundada por Hugo Chávez (1999-2013).
Ante una multitud en la Plaza Caracas, el presidente acusó a la oposición de planear un golpe de Estado, auspiciado por Estados Unidos, y amenazó con mandar a prisión a sus dirigentes si incitan a hechos de violencia en la manifestación de mañana. "El que se meta en el golpe, o llame a la violencia, va preso, caballero. Chillen, lloren o griten, ¡presos van!", advirtió.
El antichavismo ha visto en los últimos años cómo sus lideres, como Leopoldo López, Daniel Ceballos y Antonio Ledezma, fueron detenidos por la justicia chavista por delitos de incitación de la violencia en las protestas antigubernamentales de 2014.
De su lado, la MUD afinaba detalles para lo que llama la "Toma de Caracas", con la que mañana reclamará acelerar el proceso del referendo revocatorio al Consejo Nacional Electoral (CNE), al que acusa de servir a Maduro.
"Que nadie se deje intimidar", llamó el líder opositor Henrique Capriles, quien aseguró que ahora se inicia una nueva etapa de movilizaciones para obligar al Gobierno a aceptar el referendo.
Tanto el chavismo como la oposición se acusaron en los últimos días de buscar desatar la violencia, lo que aumenta en la población el temor a incidentes.
Diputados de la mayoría opositora en la Asamblea Nacional (AN) aprobaron un acuerdo ayer que denuncia una "persecución política" contra dirigentes de la MUD.
Las autoridades venezolanas enviaron el sábado a prisión al exalcalde opositor Ceballos, que estaba en arresto domiciliario desde hace un año, acusándolo de planear su fuga y preparar actos violentos para la "Toma de Caracas".
El lunes detuvieron al opositor Yon Goicoechea, acusado de portar detonantes para explosivos que según el Gobierno serían usados en la marcha.
El Sindicato de Periodistas denunció un ambiente hostil para la prensa. Desconocidos encapuchados lanzaron ayer bombas incendiarias y excremento contra el diario El Nacional, de línea opositora, y dejaron un panfleto dedicado al director de ese diario, Miguel Henrique Otero, que estaba firmado por una organización identificada como "Chama pueblo en rebelión", en el que lo acusaron de "conspirador" y "apátrida".
El dirigente chavista Jorge Rodríguez sentenció ayer que al centro de Caracas los opositores "no van a entrar". "Se presumen actos de violencia y desestabilización. Cuando una manifestación se convierte en violenta, ese derecho se pierde", agregó el ministro del Interior, general Néstor Reverol.
La Iglesia Católica venezolana pidió a Maduro respetar "el legítimo derecho" a la manifestación. La oposición ha denunciado que las autoridades están impidiendo a seguidores llegar desde otras regiones del país.
Ayer el dirigente sindical venezolano Eladio Mata fue herido de bala, presuntamente por chavistas, en el Hospital Universitario de Caracas cuando se encontraba junto a otros dirigentes gremiales en medio de una asamblea con trabajadores del centro de salud para exigir mejoras en el sistema sanitario.
Algunos negocios en el este de Caracas, donde la MUD ubicó puntos de llegada de opositores desde varias ciudades del país, planean cerrar mañana.
Sumida en una profunda polarización política, Venezuela sufre una grave crisis económica con una escasez de productos básicos que alcanza el 80% y una inflación que fue del 180% en 2015, la más alta del mundo, y que según el FMI llegará al 720% este año.
| Agencias AFP, EFE, DPA, ANSA y Reuters |


Dejá tu comentario