Agustín Rossi y Jorge Taiana se desprendieron ayer de la grilla nacional mientras que Juan Patricio Mussi y Fernando "Chino" Navarro se autodepuraron del maratón hacia la butaca de Daniel Scioli.
Máximo Kirchner ejecutó la maniobra que eyectó a los precandidatos y que a 40 días del cierre de listas perfila una "primaria ordenada". El hijo de la Presidente habló con Agustín Rossi, y con los caciques del Movimiento Evita (ME), Emilio Pérsico y Fernando "Chino" Navarro. A pesar de que medió una charla con Julio De Vido, su sponsor electoral, Mussi Jrs también pasó por el colador del heredero.
Hubo matices. El santafesino puso su postulación y Máximo K validó el gesto. ¿Habrá destino para los bajados como Rossi o Sergio Urribarri, que dijo que estará en las listas del 9 de agosto? No pasó, sin embargo, por la oficina de Cristina de Kirchner. La bajada de los candidatos del ME requirió una actitud más proactiva de Olivos. Aunque avisaron que las postulaciones estaban sujetas a lo que decida la Presidente, todo se aceleró por llamados de la Casa Rosada y Olivos.
"Cristina quiere tener el control y manejar la táctica", fue el planteo a los jerarcas del Evita. Al rato, Navarro se despidió en su cuenta de Twitter. Taiana estaba en vuelo desde Qatar: subió al avión como candidato; aterrizó descandidateado.
Ruidos
En una semana, el quinteto presidencial K se redujo a dos, Daniel Scioli y Florencio Randazzo, lo que instala la idea de una primaria nacional. Ayer, desde Río Negro, Randazzo reconfirmó, con Cristina del otro lado de la pantalla, que es presidencial para acallar a los que le piden que baje a la provincia de Buenos Aires si se precipita un mega pacto en el universo opositor.
En Gobierno siguen las negociaciones entre delegados de Mauricio Macri y Sergio Massa (ver página 10) con alteraciones porque un eventual acuerdo podría forzar cambios de planes en el oficialismo. Ese factor aporta intriga a la variable presidencial K y abre hipótesis en la provincia de Buenos Aires que exceden al malón de sobrevivientes: Aníbal Fernández, Julián Domínguez, Fernando Espinoza y Sergio Berni, a los que puede sumarse el sciolista Santiago Montoya.
Martín Insaurralde avisó que no se bajó y que no cree que haya un veto presidencial a su candidatura. "Pero hará lo que diga Cristina", mandó un mensaje a Olivos. A su lado, teorizaban sobre el antecedente Scioli y decían que mientras a nivel nacional hay una PASO entre un K duro como Randazzo y un K blando como el gobernador, en la provincia podría haber una interna entre un K duro como Aníbal F y uno blando como el lomense.
En ese revoleo ayer, Gabriel Mariotto confirmó que no estaba en esa carrera y dijo que no se bajó porque nunca se subió a ninguna postulación. El vice de Scioli en la provincia fantasea con ser el compañero de fórmula de Aníbal F, al punto que se integró a un staff de anibalistas que se abocaron a diseñar la campaña del jefe de Gabinete.
Julíán Domínguez lanzó definiciones y pronósticos: dijo que la PASO K en la provincia será entre él y Aníbal F. Formados en el PJ bonaerense, son dirigentes del mismo biotipo lo que hace que entre los ultra-K dudan de una interna. "Máximo dice que no tiene sentido que vayan los dos a una primaria", mencionó un funcionario K.
Hay otro factor: por la logística electoral, sería más práctico una sola tira bonaerense si, como se perfila, hay dos candidatos en las PASO en el plano nacional donde, además, compiten dos bonaerenses: Scioli y Randazzo.
La salida de Taiana tiene, velado, otro componente. En sectores K entendían que la permanencia del excanciller podía ser una maniobra del sciolismo para dividir el voto híper-K y, de ese modo, diezmar a Randazzo. Lo cierto es que la tesis de las tres fórmulas, que agitó De Vido y abrazó Scioli, fue sepultada.
| Pablo Ibáñez |

