3 de julio 2015 - 00:00

Memoria de Losada y el “Charleta”

El senador radical Oscar Castillo introdujo aire fresco en la sesión del miércoles cuando se le dedicó un segmento a recordar al fallecido Mario Losada, que fuera presidente del Comité Nacional, senador y titular provisional de la Cámara en los tiempos difíciles de 2000/1. Recordó una faceta novedosa del personaje como criador colectivo de caballos de carrera, rubro en el que alcanzó, junto a otros correligionarios, éxitos que hubiera deseado para la política. El catamarqueño Castillo tomó el micrófono para decir del llorado Losada:

"Hay otras facetas en las que a veces uno puede recordarlo también de buena manera. Yo casi voy a hacer una especie de infidencia de contertulia, porque amén de la pasión que tenía, al igual que su familia, por la política, Mario también tenía otras pasiones. Era un muy buen jugador de ajedrez y de dominó. Por otra parte, en Buenos Aires hay una vieja costumbre según la cual, de vez en cuando, algunos amigos compran un potrillo y se apuesta a la compra, es decir, se compra entre varios un potrillo. En su momento, Mario compró un potrillo con varios amigos. El potrillo se llamaba "Charleta". Este "Charleta" ganó cinco carreras en Palermo y en San Isidro, y fue tan bueno el potrillo que terminó viviendo en Arabia Saudita. No vamos a decir más nada por temas de AFIP y cosas por el estilo... (Risas.)".

Castillo cerró, discreto, el cuento en este punto pero la historia del Charleta merece alguna precisión más. Este potrillo de grandes condiciones para las carreras de larga distancia completó crianza en el haras Las Camelias de la familia Posse, en Mercedes, y fue comprado por una decena de radicales eminentes, entre quienes estaban, además de Losada, el senador José María García Arecha, los diputados Rafael Pascual, Roberto Ábalos y Jorge Ocampo, el veterinario Osvaldo Racines, Marcelo Bassani y el legendario "Tatino", Alberto Rubén Ibáñez. El producto les costó u$s 10 mil a pagar en diez cuotas mensuales. Eso les permitió gozar de grandes victorias del "Charleta" en San Isidro y Palermo hasta que lo vio uno de los cuatro cuidadores que tiene el rey de Arabia Saudita en París, el argentino Julio "El Pibe" Gardel. Lo compró para su jefe en una suma que multiplicó varias veces la inversión original y el potrillo terminó en Ryad, en donde envejece hoy como padrillo del haras local, después de ganar siete de las once carreras que corrió allí.