19 de julio 2011 - 00:00

Mensaje directo a Downing St.

Hackeador hackeado. Ayer resultó pirateada la página del diario The Sun, ícono del grupo News Corporation, y se publicó el falso anuncio de que había sido hallado muerto el titular del holding, Rupert Murdoch.
Hackeador hackeado. Ayer resultó pirateada la página del diario The Sun, ícono del grupo News Corporation, y se publicó el falso anuncio de que había sido hallado muerto el titular del holding, Rupert Murdoch.
Londres - Las imágenes que muestran estos días al primer ministro británico, David Cameron, sospechosamente cerca de las esferas de poder del imperio del magnate Rupert Murdoch empiezan a causar inquietud en el Reino Unido.

¿Podrían los encuentros del premier conservador con el hijo del magnate, James Murdoch, y sus citas con la exjefa del imperio mediático, Rebekah Brooks, hacerlo caer en medio del escándalo de las escuchas? Aunque el propio Cameron ha conseguido salir por ahora de la línea de fuego con un viaje a Sudáfrica, sus rivales políticos en Londres afinan cada vez la puntería.

El jefe de Scotland Yard y máxima autoridad policial en el Reino Unido, sir Paul Stephenson, anunció su renuncia el domingo a la noche, un día antes de que lo hiciera su segundo, John Yates. Tanto Stephenson como su oficina hacen frente a graves acusaciones de corrupción.

Con la caída de Yates por no haber retomado las investigaciones de las escuchas en 2009 pese a las numerosas denuncias en la prensa, el escándalo alcanza a la Policía después de hacerlo con los altos directivos mediáticos. ¿Seguirán ahora los políticos?

Stephenson no quiso irse sin soltar un par de auténticos bombazos en una declaración final. The Guardian y otros diarios británicos se dedicaron ayer a «descifrar» el sentido oculto de las palabras del ya exjefe de Scotland Yard. El mensaje dirigido a Cameron es claro, concluyen: «Si yo tengo que irme, vos tendrías que hacerlo antes que nadie».

Stephenson, supuestamente presionado por Cameron y por el alcalde de Londres, Boris Johnson, para presentar su dimisión, alude sobre todo a los estrechos vínculos entre el primer ministro y su exportavoz Andy Coulson.

Cameron contrató a Coulson pese que el ex redactor jefe del recién cerrado News of the World tuvo que dejar ese cargo en 2007 por el escándalo de espionaje.

También Stephenson se hizo con los servicios como asesor de un experiodista estrella del periódico de Murdoch, Neil Wallis. La cercanía con quien fue el segundo de Coulson le costó al jefe de Policía finalmente su puesto.

La oposición recuerda ahora los paralelismos para fustigar al Gobierno. «Sir Paul ya asumió las consecuencias, Cameron todavía no», dijo ayer el líder de los laboristas, Ed Miliband.

En su intervención, Miliband atacó directamente los flancos débiles del premier. Hay un «claro contraste» entre la «honorable» decisión de Stephenson y la «repetida negativa de Cameron» de reconocer su error al haber contratado a Coulson, sostuvo. El primer ministro, insistió, está «paralizado por sus propias decisiones» previas.

Pero la cercanía de Cameron al imperio de Murdoch es en realidad asombrosa. El premier se reunió 26 veces en los 15 meses de su gestión con altos directivos de News Corp., muchos de ellos ahora detenidos por la Policía o libres bajo fianza.

Cameron se reunió con Rebekah Brooks incluso en los días de Navidad. La oposición quiere ahora saber con claridad si se habló ahí de la millonaria compra total del sistema de TV satelital BSkyB, el ambicioso proyecto al que Murdoch acaba de renunciar.

Agencia DPA

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