22 de agosto 2013 - 00:00

Mensaje para futuros indiscretos

Londres - El primer ministro británico, David Cameron, ordenó personalmente al secretario de Gabinete, Jeremy Heywood, y al asesor de Seguridad Nacional, Kim Darroch, ejercer presión sobre el diario The Guardian para evitar nuevas revelaciones sobre las prácticas de espionaje masivo de los servicios estadounidense y británico.

Varios medios ingleses, como The Independent y The Daily Mail y la BBC, y agencias internacionales de noticias citaron fuentes de alto rango del Gobierno británico que confirmaron que el premier encargó a los dos funcionarios hostigar al periódico para que entregara o destruyera los secretos de inteligencia filtrados por el exanalista estadounidense Edward Snowden.

La noticia de que el secretario de Gabinete y el asesor de Seguridad Nacional estuvieron involucrados en el tema arrastra a Cameron al centro de la tormenta en torno de la persecución del Reino Unido a la prensa por la cobertura mediática de las filtraciones.

El primer ministro, que se encuentra de vacaciones con su familia en Cornwall, no hizo declaraciones al respecto.

La decisión del gobernante de encargar a Heywood las tensas conversaciones con el diario fue apoyada por el líder del Partido Liberal Demócrata y viceprimer ministro, Nick Clegg. Un portavoz dijo que respaldaba la medida porque era "preferible" eso que emprender una acción legal y aseguró que el funcionario esperaba "proteger" así la libertad del periódico de publicar información y a la vez defender la seguridad nacional.

La secretaria de Interior británica, Theresa May, también defendió la participación del funcionario civil de más alto rango de la nación en la orden a The Guardian. "Creo que los asuntos de seguridad nacional son correctamente abordados a un nivel apropiado dentro del Gobierno y no me parece sorpresivo que alguien en un puesto de muy alto nivel deba involucrarse en este tema en particular", indicó.

El editor en jefe del diario, Alan Rusbridger, había contado al revelar las presiones de las que era víctima, que fue contactado por un "alto funcionario que afirmaba representar las posturas del primer ministro". Posteriormente, dos agentes de inteligencia supervisaron la destrucción de discos duros en la redacción, pero él dijo que esto no detendría los reportes, ya que existen copias en otras partes del mundo.

El periódico, activistas por la libertad de prensa y abogados de derechos humanos afirmaron que el acoso por el material de Snowden representa un ataque al periodismo independiente.

Por su parte, el Consejo Europeo pidió explicaciones al Ministerio del Interior británico por la destrucción de los discos duros así como por la retención, durante nueve horas, del brasileño David Miranda, pareja del periodista de The Guardian, Glenn Greenwald. Dichas medidas podrían tener "un potencial efecto intimidatorio sobre la libertad de expresión de los periodistas", escribió el secretario general de la organización, Thorbjørn Jagland, en una carta al Gobierno de Cameron.

El Gobierno de Alemania también criticó los métodos empleados por el Reino Unido y se declaró preocupado por la libertad de prensa en ese país. El responsable alemán para los Derechos Humanos, Markus Löning, estimó que Londres había "sobrepasado la línea amarilla" en este asunto. "La libertad de opinión y la libertad de prensa son valores centrales de la Unión Europea. Los medios están ahí para controlar las políticas haciendo pública la información, no debe haber ninguna duda al respecto", agregó.

En tanto, Estados Unidos se distanció públicamente de la actuación del Gobierno británico contra The Guardian. "Es muy difícil imaginarse un escenario en el que fuera un comportamiento adecuado", dijo el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest.

Agencias Reuters, DPA y AFP, y Ámbito Financiero

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