Después de haber hecho largas colas de hasta 18 horas bajo la lluvia, unos cinco mil jóvenes de todas las regiones del país fueron los testigos privilegiados de la esperada cita en el interior del imponente templo, mientras otras miles debieron seguirla desde afuera.
"Hagan lío en sus diócesis. No se queden encerrados en sus comunidades ¡La Iglesia tiene que salir a la calle! ¡Si no sale, la Iglesia se convierte en una ONG y la Iglesia no es una ONG!", los arengó el Papa en un breve pero contundente mensaje a los peregrinos durante el encuentro informal de media hora que no estaba en la agenda oficial.
"Qué espero de la Jornada? Espero lío, que haya lío, que la Iglesia salga a las calles. Que nos defendamos de la comodidad, que nos defendamos del clericalismo", afirmó. "Cuiden los dos extremos: los jóvenes y los ancianos. No se dejen excluir. No tomen licuado de fe", fueron las ideas fuerza que el exarzobispo de Buenos Aires transmitió a los jóvenes que agitaban banderas celestes y blancas. Cuando entró, puntualmente a las 12.30, al templo, se desató una ovación y estribillos como: "Éwsta es la juventud del Papa", "Francisco querido, el pueblo está contigo" y "Viva el Papa".
Apenas subió al altar, lo rodearon con abrazos y besos una treintena de obispos argentinos, encabezados por el presidente del Episcopado, monseñor José María Arancedo.
| Agencias Télam, DPA y ANSA, y Ámbito Financiero |


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