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Mensaje de Obama a Corea del Norte: apoya a Seúl y envía portaaviones
Fuerzas surcoreanas realizaron ayer la evacuación de los civiles afectados por el ataque militar norcoreano a la isla de Yeonpyeong. Encontraron dos muertos más, lo que elevó a cuatro el saldo final de víctimas fatales.
Los ejercicios, que se desarrollarán en la zona del choque bélico y en los que participarán el portaaviones nuclear USS George Washington y navíos surcoreanos, comenzarán el domingo. Según el Pentágono, la fecha de inicio de esos ejercicios había sido fijada antes del ataque, pero sugestivamente se hizo público ayer.
El presidente Barack Obama, al denunciar la «amenaza» que plantea Pyongyang, exhortó a China a presionar a su aliado. «Queremos asegurarnos de que todas las partes en la región reconocen que hay una amenaza seria y continua de la que hay que ocuparse», declaró.
El Gobierno chino, principal aliado del régimen de Pyongyang, no condenó explícitamente el ataque, aunque sí ha expresado su «preocupación» por el incidente y llamó a la «calma».
EE.UU. que tiene desplegados 28.500 soldados en Corea del Sur, rehusó especular sobre eventuales contraataques. Pero pidió explícitamente al gigante asiático que «transmita claramente a Corea del Norte que existen normas internacionales que deben ser respetadas».
El bombardeo del martes, que provocó la muerte de dos soldados y dos civiles surcoreanos, fue seguido por disparos de réplica de Seúl y constituye uno de los incidentes más graves en la península desde la guerra de Corea (1950-1953).
Como contracara a esa versión, la comandancia militar norcoreana afirmó que su vecino había disparado en primer lugar, y prometió lanzar «ataques sin piedad, sin vacilar, si el enemigo surcoreano osa invadir nuestras aguas territoriales aunque sólo sea 0,001 milímetro». En el mismo tono, Seúl prometió «represalias» en caso de nuevas provocaciones y anunció un próximo despliegue de baterías de artillería en la isla bombardeada.
La isla de Yeonpyeong, con 1.500 habitantes -la mitad de los cuales huyó desde los disparos- está ubicada en el mar Amarillo, en una zona disputada por ambas Corea al oeste de la península.
Se halla al sur de la línea fronteriza decretada por la ONU, pero al norte de la franja divisoria reivindicada por Pyongyang. Por ese motivo, en esa área ya se produjeron graves incidentes navales en 1999, en 2002 y en noviembre de 2009.
En ese contexto, el Gobierno norteamericano indicó que cree que el ataque está vinculado con el proceso de sucesión del líder norcoreano, Kim Jong-il, que está en marcha en Pyongyang.
El jefe del Estado Mayor, el almirante Mike Mullen, dijo en el programa «The View» de la cadena de televisión ABC, que el liderazgo en Corea del Norte «es preocupante», dado que Kim Jong-il «es un tipo muy impredecible, un tipo muy peligroso».
Mullen advirtió de una desestabilización en el este de Asia si Corea del Norte desarrolla armas nucleares o sigue provocando a sus vecinos. «Esto está vinculado, pensamos nosotros, con la sucesión de este joven de 27 años que tomará el mando en algún momento, y él (Kim) sigue generando este tipo de acontecimientos», señaló.
Kim Jong-il, de 68 años, consagró a finales de septiembre como su probable sucesor a su hijo menor Kim Jong-un, al que se le calculan 27 años, al ascenderlo a la cúpula del poder del régimen comunista.
Mullen coincidió así con el titular surcoreano de Defensa, Kim Tae-young, quien horas antes había indicado que cree que Corea del Norte llevó a cabo el ataque para consolidar el proceso de sucesión en el país mostrando el liderazgo de Kim Jong-un.
Agencias AFP, EFE y Reuters

