7 de agosto 2015 - 00:00

Mensaje radical de Sanz: “Soy el mejor para enfrentar al peronismo”

Ernesto Sanz cerró anoche su campaña en el boliche Museum en San Telmo con un mensaje netamente radical dentro de Cambiemos. No cuestionó a Mauricio Macri y atacó más al kirchnerismo que a Daniel Scioli.
Ernesto Sanz cerró anoche su campaña en el boliche Museum en San Telmo con un mensaje netamente radical dentro de Cambiemos. No cuestionó a Mauricio Macri y atacó más al kirchnerismo que a Daniel Scioli.
Ernesto Sanz comenzó el cierre de campaña ayer con un mensaje directo al radicalismo militante. Buscaba, como lo hizo en todo este último tramo, identificar al voto histórico de su partido y mantener a su lado así al votante radical medio que no está aún totalmente convencido de la candidatura de Mauricio Macri. Para la UCR, además, hay desafíos en las provincias de mucho más peso que una campaña presidencial. Uno de ellos es la defensa de las listas de diputados y senadores, allí donde no hubo acuerdo con el PRO en el armado; otro son las chances para lograr la gobernación en algunas provincias donde al menos pueden dar pelea para la gobernación. Esos posibles triunfos, para la estrategia radical histórica, son los que le sirven para mantenerse como segunda fuerza parlamentaria y exigir los cargos que la Constitución le otorga a la primera oposición.

Todo eso está en juego este domingo, tanto como en la elección nacional.

De ahí el tono internista que el discurso de Sanz tuvo al principio, para pasar luego a una dura crítica contra el kirchnerismo manteniendo la línea del más duro dentro de Cambiemos, como hizo en toda la campaña.

"Este domingo yo voy a estar como hoy lo he hecho con los militantes, dirigentes de todo el país. Con todos los ciudadanos, sean radicales o no lo sean", arrancó Sanz.

Impunidad

En el tramo hacia el afuera, golpeó: "Debo estar agradecido y orgulloso de que seguramente no vamos a tener algunos votos. No nos votarán los capos mafiosos del delito organizado. No nos votarán los narcotraficantes, ni los funcionarios corruptos que buscan impunidad, ni los del lavado de dinero sucio. Les aseguro que esos no van a votar al radicalismo ni van a votar a Sanz, y tenemos que estar orgullosos de ello, porque saben muy bien que somos sus mayores enemigos, que nunca podrán comprarnos y que sólo les prestaremos atención para que terminen en cana".

"La corrupción es el cáncer de la democracia", dijo Sanz en su último discurso antes de las PASO; "los ciudadanos no son vasallos ni clientes, creemos en dirigentes al servicio de sus partidos y no en partidos a la medida de sus líderes".

Hacia Daniel Scioli dijo: "Voten a un presidente y no a un jefe o a un delegado de la jefa".

Sanz
habló en San Telmo, en el salón Museum, el mismo que había escogido Martín Lousteau como búnker para la elección porteña. Lo rodeaban la militancia y los fiscales que le exigían mantener firme el perfil radical de la campaña, por lo menos hasta el domingo.

Por eso al final de su mensaje volvió con la pelea por mantener dentro de Cambiemos la tracción del voto puro radical: "No me basta con tener más votos: lo que quiero es que lleguemos al Gobierno. Que voten a quienes mejor sabemos cómo enfrentar al poder peronista en todo el país, a quienes no tenemos que pensar lo que decimos porque nos basta con decir lo que pensamos".