21 de diciembre 2016 - 00:00

Merkel sufre la presión en vísperas del año electoral

Berlín - La matanza de Berlín puede ser un duro golpe para la canciller Angela Merkel, cuestionada por su generosa acogida de los refugiados en 2015, justo cuando comenzaba a recuperar parte de la popularidad perdida.

Sin esperar noticias sobre el autor de la matanza, la extrema derecha alemana ya achacó directamente la responsabilidad del drama a ella. "Son los muertos de Merkel", denunció uno de los responsables del movimiento Alternativa para Alemania (AfD), Marcus Pretzell, en su cuenta de Twitter. "Alemania ya no es segura" frente "al terrorismo del islamismo radical", dijo por su parte la principal figura de AfD, Frauke Petry, que criticó la decisión de Merkel de abrir las puertas del país a los migrantes y solicitantes de asilo en agosto de 2015. La amenaza islamista "fue importada en forma sistemática e irresponsable en el último año y medio", denunció Petry.

La matanza de Berlín reavivó también las críticas de la Unión Social Cristiana (CSU), la rama bávara del partido conservador de Angela Merkel, que desde hace un año denuncia la llegada de refugiados y exige, sin resultados hasta ahora, limitar sus entradas. "Debemos interrogarnos sobre los riesgos que crea la llegada de un gran número de refugiados en el país", advirtió el ministro del Interior de Baviera, Joachim Herrmann. La opinión pública no puede aceptar "una situación en la que tenemos riesgos crecientes provenientes de personas inspiradas por el islamismo radical", agregó Herrmann.

El drama del mercado navideño de Berlín ocurrió justo en el momento en que la canciller comenzaba a recuperar el terreno perdido entre la opinión pública, inquieta por la llegada de refugiados, desde hace 16 meses. En las últimas encuestas de opinión, su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), alcanzaba una intención de voto de hasta 37%. A principios de año oscilaba alrededor de 30%.

A fines de noviembre, alentada por los sondeos, Merkel había anunciado su candidatura para un cuarto mandato de canciller en las legislativas previstas para 2017, en el mes de septiembre probablemente.

El principal riesgo para Merkel puede venir de la reacción de su partido, indicó Christian Moelling, analista del instituto German Marshall Fund. "Es posible que el ala dura de los conservadores alemanes busque obtener más concesiones de su parte con respecto a las cuestiones de seguridad y de inmigración", sostuvo Moelling. Tanto más si se comprueba que el atentado fue orquestado con ayuda de una organización, dijo. "En ese caso la política de Merkel sería percibida como una política que incrementó el riesgo", estimó el analista.

Agencia AFP

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