12 de febrero 2009 - 00:00

Militancia, tarea adicional para los empleados públicos

Un hombre camina delante de un afiche que rechaza la reelección. Ladisparidad de recursos entre el oficialismo y la oposición es abismal.
Un hombre camina delante de un afiche que rechaza la reelección. La disparidad de recursos entre el oficialismo y la oposición es abismal.
Caracas - El vuelva usted mañana de Larra se queda corto en Venezuela. La administración se ha paralizado por el referendo del domingo, y hace campaña sin disimulo a favor de la reelección ilimitada de Hugo Chávez. «Este país es el único del mundo que se denomina socialista y tiene una cláusula tan vergonzosa como la de 'mora electoral', que convierte a los trabajadores públicos en activistas políticos», dice un funcionario de un ministerio, adscrito a un sindicato, que desde hace dos semanas abandona frecuentemente su puesto para participar en actos electorales.

En el subte y en los trenes se oyen canciones que alaban a Chávez. Muchos edificios gubernamentales exhiben pancartas por el Sí, y autos y camionetas de las alcaldías y gobernaciones desfilan durante las manifestaciones del presidente. Algunos funcionarios tienen que aportar un día de salario al Partido Socialista (PSUV) o vender calcomanías por 20 bolívares cada una. Los beneficiarios de las misiones sociales del Gobierno también trabajan en el referendo, repartiendo volantes en la calle.

Aunque este socialismo esconde mucho de capitalismo y el trabajo suele ser recompensado. La mayoría de asalariados muestra su satisfacción por las pagas extra que reciben.

«Depende de quién sea tu jefe. Los hay que se creen más chavistas que Chávez y obligan a ir a las manifestaciones; otros pasan más... Pero al final, te llevas tu dinero y cada uno vota lo que le da la gana», relató otro trabajador público.

La oposición tiene una lista con más de un centenar de denuncias para entregar a los observadores internacionales que acudan al referendo. Se incluyen imágenes sobre el uso por el Sí de recursos del Estado. Entre las irregularidades figuran la utilización de oficinas públicas para organizar la campaña y el acoso a funcionarios mediante el envío de sms y e-mails.

La semana pasada, Chávez acudió a uno de sus discursos con la lista de trabajadores estatales y exclamó: «¡Vamos a ver por quién votan estas personas!».

Tras las elecciones regionales de noviembre, el líder socialista anunció su intención de cambiar la Constitución para poder ser reelegido sin límite. Entre diciembre y enero, Chávez ha realizado más de 50 transmisiones de radio y televisión para explicar su propuesta. Además, cambió su agresivo discurso para mostrarse conciliador y repetir que es el único garante de la paz en el país.

«Es un vendedor con la mejor publicidad y mucho dinero, pero el producto que vende es horrible y lo sabe», explica Luis Vicente León, experto de Datanálisis. «La mayoría rechaza la propuesta porque es votar por la permanencia en el poder, pero Chávez ganó aliados al extender la reelección ilimitada a otros cargos como diputados, gobernadores y alcaldes», resume León.

A falta de tres días para la consulta, los sondeos de opinión muestran a un país dividido: el Sí lograría un 51,5% frente al 48,1% del No.

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