Militarizada, Roma recibe a un papa que desvela a su custodia

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Ciudad del Vaticano - Mil hombres entre policías, inspectores del Vaticano, escuadrones especiales para desactivar bombas y francotiradores tendrán a su cargo el operativo de seguridad montado en torno a la entronización del papa Francisco.

El operativo incluye cinco zonas de seguridad sobre la Ciudad del Vaticano, donde algunas calles fueron acordonadas y quedaron carriles exclusivos para el desplazamiento de los policías y gendarmes. El operativo fue montado por la Policía de Roma con la hipótesis de que la entronización de Francisco en la Basílica de San Pedro convocará a un millón de personas.

Los detalles de seguridad se definieron ayer durante una reunión del Comité Nacional para el Orden y la Seguridad Pública, presidido por la ministra del Interior Annamaria Cancellieri.

La funcionaria explicó que se adoptaron las medidas adecuadas para "garantizar las mejores condiciones de seguridad para los peregrinos y para las muchas personalidades de Estado y de Gobierno", que llegaron a Roma para estar presentes en el evento.

El esquema de seguridad no sólo busca proteger al nuevo pontífice sino también a los jefes de Estado y delegaciones oficiales de 150 países que confluirán en el Vaticano durante la ceremonia.

Las zonas de seguridad previstas por la Policía romana son flexibles y eventualmente se pueden modificar de acuerdo con los acontecimientos. La efectividad del operativo requiere de "la máxima coordinación entre todos los elementos que intervienen en la actividad de prevención y el control", explicó Cancellieri.

El dispositivo de seguridad evaluó la posibilidad de algún imprevisto como, por ejemplo, que Francisco deje el papamóvil y prefiera caminar entre los fieles, como ha ocurrido en los últimos días. Por eso, tiradores especiales de la Policía romana vestidos de civil fueron movilizados y estarán mezclados entre el público. Los fieles deberán someterse a controles policiales para acceder a la plaza de San Pedro a través de 13 puertas que incluirán detectores de metales.

Dos helicópteros -los únicos autorizados para volar sobre Roma durante la ceremonia- sobrevolarán la zona, mientras que lanchas y buzos patrullarán el Tíber. Las zonas de seguridad fueron con barreras y desde anoche habían comenzado a ser removidos los vehículos estacionados dentro del perímetro pese a las advertencias de la Policía a sus dueños.

También fueron eliminados los contenedores y se prohibió la instalación de puestos callejeros de venta.

El ingreso a la plaza de San Pedro estará habilitado desde las 6.30 y hasta que se ocupe la capacidad total del predio.

Los vuelos de aerolíneas comerciales fueron restringidos desde las 5 a las 16 de hoy y ninguno podrá aproximarse a menos de diez millas del Vaticano. También fueron reorientados los vuelos de los aeródromos y helipuertos de los alrededores de Roma durante 24 horas.

Agencia ANSA

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