24 de diciembre 2010 - 00:00

Milkaut: ¿qué hay detrás de compra de Bongrain?

La venta a Bongrain de la láctea Milkaut parece ponerle fin a una larga saga que arrancó hace casi dos años, a partir de las dificultades financieras que enfrentó la empresa cuyos dueños mayoritarios (hasta ayer al menos) eran los propios tamberos.

El nombre Milkaut incluye justamente la sigla AUT (Asociación Unión de Tamberos), una cooperativa que se constituyó con los productores lecheros que a su vez son los proveedores de la usina. La francesa Bongrain había ingresado como socio minoritario a partir de la compra de un fondo de inversión que integraba la familia Soldati, que tenía una participación en Milkaut y era dueño de los quesos Santa Rosa, que el grupo francés conserva.

Hasta ayer, los tamberos conservaban la mayoría accionaria (54% del capital) y el control; ambos pasarán a manos de los nuevos dueños únicos. Bongrain tenía un 40% de las acciones; el restante 4% está en manos de ex acreedores que capitalizaron deuda.

Oferta retirada

La gran pregunta que nadie responde es qué sabe Bongrain que los anteriores candidatos a quedarse con la láctea desconocen. Como se recordará, hace un par de meses varios grupos (Vicentín, Pharma, los Werthein, Louis Dreyfuss) presentaron una oferta en firme, pero la retiraron después de practicar el consabido «due dilligence».

Según trascendió en ese momento, los posibles compradores -que se unieron tras intentar comprar cada uno por su lado, ante la intransigencia de las condiciones que imponían los tamberos- no llegaron a un acuerdo con los acreedores de Milkaut, o sea banqueros y -sobre todo- la Corporación Financiera Internacional, el brazo del Banco Mundial para inversiones en empresas privadas. Está claro que ésa no fue una dificultad para Bongrain, porque la deuda de la láctea permanece inalterada y rondaría los u$s 370 millones.

Inyección


Según el comunicado oficial, Bongrain se comprometió a realizar una inyección de capital fresco en la compañía, renegociar la deuda con los acreedores y pagarles antes a los tamberos por la leche que entregan. No se habla del monto que pagará Bongrain, simplemente porque no parece que vaya a producirse desembolso alguno de dinero: la empresa será adquirida por la deuda más la capitalización comprometida.

Milkaut está entre las cinco principales procesadoras de leche del país, pero muy lejos de los dos gigantes del sector, SanCor y La Serenísima. El «expertise» de Bongrain debería otorgarle un grado de profesionalidad a su gerenciamiento del que los tamberos de Franck (Santa Fe) parecerían carecer. El tiempo dirá si la dolorosa decisión de los 450 cooperativistas, de desprenderse de la empresa que crearon, se traduce en la supervivencia de la empresa.

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