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Minería destrona al vino en Cuyo
La actividad minera se impuso de manera tal que reemplazó a la tradición vitivinícola, aunque no en detrimento de ella.
El cultivo de la uva es uno de los recursos más importantes de la región: sólo Mendoza y San Juan concentran más del 90% de las hectáreas de viñedos del país (la primera cuenta con el 70%, y su vecina, con el 21%).
Además, como las políticas públicas y privadas están más orientadas al mercado internacional que al interno, los ojos del mundo se enfocan en estas tierras y las reconocen por sus buenos vinos. Por eso, desde hace muchos años, la matriz exportadora de estas provincias en conjunto es liderada por la producción vitivinícola. Aunque esa etiqueta siempre fue más grande para Mendoza, tanto por la excelencia de sus vinos como por tener una mayor capacidad de elaboración.
Quizás por esa razón, San Juan tomó la delantera en la cruzada por modificar su perfil productivo y pasar a ser reconocida mundialmente como una provincia minera. Pero también, y sobre todo, lo consiguió por la potencialidad latente de sus recursos que, sumada a los atractivos precios que a nivel global alcanzaron los metales durante la última década, convirtió en altamente rentable la explotación de minas de oro que hasta entonces eran consideradas de dificultoso acceso.
Sin embargo, la flamante Ley Nacional de Protección de Glaciares pone ahora alarmantes signos de interrogación para el futuro sanjuanino. Difícil es calcular todavía hasta dónde llegarán los perjuicios que sobre el desarrollo de la actividad tendrá la nueva norma. Sin dudas, serán radicales sobre los muchos proyectos que están en carpeta, a pesar de que la provincia cuente con una ley ambiental propia sobre el cuidado de los glaciares y que también sea la que más ha avanzado en la confección de un inventario de glaciares.
Como San Juan, pero motivada por la ascendente cotización internacional del precio del cloruro de potasio, Mendoza, que atesora el yacimiento más grande de Sudamérica, logró atraer grandes capitales y en tres años cambiará su carta de presentación ante el mundo: pasará a comercializar en el exterior casi un 40% más de fertilizantes que vinos.
Esta estimación, al parecer, no fue alterada con el cambio que, sobre la marcha, desde el Congreso Nacional finalmente se decidió aplicar sobre las reglas de juego. Según la Secretaría de Medio Ambiente de la provincia, el proyecto Potasio Río Colorado -el único emprendimiento minero que ya está aprobado y en ejecución- no se encuentra instalado en una zona glaciar o periglaciar.
La empresa estatal brasileña Vale do Rio Doce comenzó la construcción de la mina, que le demandará tres años de trabajo y u$s 3.500 millones, en Malargüe. A partir de 2013, Brasil importará casi todo el cloruro de potasio, que lo precisan como ingrediente fundamental para enriquecer sus tierras para la agricultura.
El ejemplo de San Juan ilustra, a pesar de las diferencias, lo que posiblemente suceda en Mendoza. La mina de oro Veladero, operada por la firma canadiense Barrick Gold, modificó la mayor parte de los indicadores económicos y sociales de la provincia desde el inicio de su construcción entre 2003 y 2005.
Para la Cámara Minera de San Juan, Veladero proporcionó un escenario de mayor estabilidad para la provincia, por cuanto diversifica su matriz productiva. Esto se aprecia en las tendencias positivas del empleo, en los indicadores sectoriales de la economía y en las recaudaciones tributarias locales.
«Las actividades de Veladero, que consideró cerca de u$s 600 millones de inversión inicial, en el período 2005-2007, equivalen a un 23% del PBI de la provincia, considerando efectos directos (10%) e indirectos (13%)», detalla la entidad empresarial. «Su producción representa un 47,6% de las exportaciones provinciales, lo que posiciona a San Juan entre las cinco provincias de la Argentina con mayor industrialización (desde el punto de vista de las exportaciones industriales)», completa.

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