Minué de gobernadores en Salta para eludir fotos y encuentros

Edición Impresa

El fantasma de Santa Fe persiguió a Amado Boudou. Los abucheos que recibió durante el acto por el Bicentenario de la Batalla de San Lorenzo escoltaron al vice en su paso por Salta, donde encabezó ayer, en representación de Cristina de Kirchner, el homenaje a Manuel Belgrano.

El anillo protector -con casi mil policías- que hizo montar el gobernador Juan Manuel Urtubey evitó un mal momento para Boudou, pero resultó menos eficaz para José Manuel de la Sota: el mandatario cordobés fue silbado por un grupo de militantes de La Cámpora.

El despliegue de efectivos para "salvaguardar" a Boudou y los abucheos, pocos pero claros, contra De la Sota se combinaron con el faltazo de Daniel Scioli, que el martes a la noche estaba confirmado, para "contaminar" la celebración patria por los 200 años de la Batalla de Salta.

El show venía con un eco incómodo: el martes por la noche, un cacerolazo para protestar por un aumento fiscal dispuesto por el intendente de Salta capital, Miguel Isa, terminó con incidentes con la Policía y entre denuncias de represión de los uniformados.

Por eso, y con el antecedente de Santa Fe, se estableció un dispositivo para evitar problemas con el vice. Y Urtubey no se despegó un minuto de Boudou: lo acompañó, luego del acto central, a saludar a un grupo de personas cercanas al palco y luego lo invitó a almorzar a la residencia del gobernador.

Menos suerte tuvo De la Sota. El cordobés fue invitado por Urtubey que, incluso, hasta lo recibió con cierta pompa, pero cuando lo nombró, un grupo de militantes K, ubicados delante del palco principal, lo abucheó. Estaban identificados con La Cámpora, Kolina y La Güemes.

Más tarde, De la Sota se refirió al tema por Twitter. "Fui a Salta, invitado por el gobernador (Juan Manuel) Urtubey, a homenajear a Belgrano y me encontré con unos pocos barrabravas de La Cámpora".

La casi imperceptible devolución de gentilezas del cordobés consistió en no aplaudir luego del discurso de Boudou. Y, después, evitar participar de un encuentro privado con el vice, los ministros Hernán Lorenzino -que se entreveró en una disputa con su par bonaerense, Silvina Batakis- y Arturo Puricelli, y los demás goberandores invitados.

La otra nota del acto, que en la previa se imaginó casi como la efímera reconstrucción de la Liga de Gobernadores que jaqueó a Fernando de la Rúa durante su presidencia, y entre los que figuraba Néstor Kirchner, se frustró por otro hecho: además de una concurrencia menor que la prevista, el faltazo más visible fue el de Scioli.

El bonaerense avisó que la crisis docente que acecha a la provincia, cuando a días del inicio de clases no parece encontrar la forma para evitar que los gremios declaren un paro, le impidió asistir al acto, aunque se entendió, a su vez, como la decisión de no querer mostrarse con Boudou.

El vice, hace apenas 20 días, fue durísimo al cuestionar al gobernador por plantear rediscutir la Coparticipación Federal y descongelar el Fondo del Conurbano. Boudou dijo que ese gesto de Scioli, que le mandó una carta para abrir ese debate, fue un acto de "cobardía política".

Por esa razón, su faltazo se entendió como un desplante a Boudou que, decían anoche en La Plata, no se hubiese producido si hubiese sido Cristina de Kirchner quien encabezaba el acto en Salta.

Palabras

Del acto participaron, en cambio, el tucumano José Alperovich, el riojano Luis Beder Herrera y el entrerriano Sergio Urribarri, Gerardo Zamora de Santiago del Estero, Eduardo Fellner de Jujuy y Gildo Insfrán de Formosa. Urtubey, con look gauchesco, compartió discurso con Boudou.

"Sólo la unidad entre los que piensan igual y los que piensan distinto", dijo el vicepresidente, permitirá combatir "al colonialismo que sigue acechando detrás del capital financiero".

En esa línea, Boudou dijo que quedó "un legado inconcluso" por parte de los héroes que "soñaron una patria grande hace 200 años" y aseguró que "esa tarea inconclusa fue retomada" por Néstor y Cristina Kirchner y por sus pares Lula, Evo Morales y Chávez.

Antes habló el presidente del Instituto Belgraniano, Amado Skaf, que abordó un costado poco usual del prócer. Dijo que "desde la más tierna juventud pergeñó una patria justa, libre y soberana", y aseguró que fue el "primer gran economista de la Patria".

Dejá tu comentario