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M.J. Semino: mejor, pero peor
Arranca a fines de 1959 listando sus acciones seis meses después. Una planta en Carcarañá (Santa Fe) que le permite procesar 590 toneladas diarias de trigo y almacenar unas 40.000 toneladas y la productora de olivo Adricar SA (Catamarca) son sus principales activos. Tras el racionamiento del trigo para la industria molinera de 2013, la última cosecha alcanzó para cubrir la demanda local y liberar algo a la exportación. Así Semino pasó de la molienda semestral de 30.000 toneladas (tercera más baja del siglo) del año pasado, a las actuales 43.437, en tanto las ventas crecieron el 57%, a 43.850 toneladas (ambas, las segundas mayores del siglo). Aquí cuatro observaciones: a) hace trece años que la sociedad no cierra el semestre con pérdida, b) ha avanzado sobre su competidora Morixe (en 2004 la producción de ésta era un 49% mayor que la de Semino, ahora el 8%), c) las exportaciones le son cada vez más significativas y d) el precio del trigo -punto clave del análisis- pasó de un máximo de $/t 4.000 hace un año a los actuales $/t 1.000-1.200) .
Dicho esto, los números. Merma de 4 puntos en el margen bruto al 14%, por el acotado aporte de las ventas y el desborde (+35%) de costos dejaron $ 27,5 millones en el arranque ($ 2 millones menos que en 2013). Los gastos -controlados- llevaron a un operativo de $ 8 millones, que con la duplicación de la carga financiera dieron un antes de impuestos de casi la mitad del de 2013, quedando tras la tajada del fisco un integral de $ 3.944.247 (47% menos que doce meses atrás y, con excepción de 2012, el peor resultado desde 2006).


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