Un proyecto similar en 2008 atrajo grandes nombres a Mónaco. Los arquitectos Norman Foster y Daniel Libeskind presentaron sendos diseños con sus inversores para un proyecto de una lengua de terreno de 15 hectáreas. Pero el príncipe Alberto II frenó la iniciativa debido a su costo y por razones medioambientales. "En las actuales circunstancias sería irresponsable emprender un proyecto de esas dimensiones", justificó su decisión en una entrevista.
El jefe de Gobierno de Mónaco, Michel Roger, es mucho más optimista en lo que a las perspectivas económicas se refiere: "Mónaco ha superado la crisis, volvemos a estar sobre cimientos estables", dijo en la presentación de los nuevos planes.
Y cimientos son los que se van a construir en la costa. Cerca de 1.000 millones de euros costará una suerte de zócalo sobre el que se podrán construir hasta diez plantas que albergarán departamentos de lujo, tiendas, oficinas. Además, las autoridades quieren que el nuevo proyecto respete "el paisaje costero y la identidad de la ciudad", dijo.
El inversor será elegido en un concurso público cuyo plazo expirará el 23 de julio. A cambio, el principado ofrece derechos de construcción. El nuevo espacio estaría terminado en 2024.
El principado, donde apenas queda espacio para construir, ya tiene experiencia con ganar terreno. El barrio de Fontvieille, en el sur, prácticamente se ha ganado al mar. Cuando todavía era príncipe, Alberto puso en 1981 la piedra inaugural del nuevo barrio.
Si se llega a poner la primera piedra en el nuevo proyecto, depende ahora más bien de cuestiones medioambientales. La superfice a construir está entre la reserva natural de Larvotto y unas cuevas subacuáticas. La responsable de medioambiente en el Gobierno, Marie-Pierre Gramaglia, considera que en la reserva "hay una gran diversidad de especies que hay que preservar y cuyo desarrollo hay que fomentar". Hay apenas una distancia de 20 metros entre la reserva y el zócalo que se prevé construir.
| Agencia DPA |


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