El primer líder conocido de la organización sunita, que en sus primeros días se hacía llamar Unión para la Yihad, fue el jordano Abu Musab al Zarqaui, conocido por sus atrocidades. El grupo, que proclamó su alianza con Al Qaeda en 2004, no sólo atacaba a soldados estadounidenses, sino que también extendía el terror mediante los ataques suicidas contra civiles chiitas y cristianos.
Al Zarqaui murió en 2006 a manos del Ejército estadounidense y desde entonces siempre fueron iraquíes quienes encabezaron el grupo.
Entre 2008 y 2012 la organización, que pasó a llamarse Estado Islámico de la Mesopotamia, perdió poder e influencia, algo que cambió en 2013 al escalar la disputa entre el Gobierno de mayoría chiita y los partidos sunitas.
Después, los terroristas aprovecharon la guerra civil en Siria para reclutar nuevos combatientes y expandir su poder a algunas zonas de ese país. Su líder, Abu Bakr al Bagdadi, renombró el grupo como Estado Islámico en Irak y el Levante.
Más tarde se produjo un enfrentamiento con los islamistas del sirio Frente Al Nusra, que no querían someterse a los dictados de Al Bagdadi. El líder de la red internacional de Al Qaeda, el egipcio Ayman al Zawahiri, ordenó entonces la operación separada de los dos grupos.
Se calcula que el ISIL tiene más de 10.000 combatientes actualmente entre Irak y Siria, entre ellos muchos musulmanes sunitas llegados del norte de África y los países del Golfo.
Muchas brigadas rebeldes en Siria aceptaron el ISIL en un comienzo, pero ahora en muchos lugares los rebeldes se movilizan contra la agrupación.
| Agencias DPA y ANSA |

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