28 de noviembre 2008 - 00:00

Morales, cauteloso, en safari provincial

Margarita Stolbizer
Margarita Stolbizer
El jefe de la UCR nacional, Gerardo Morales, comenzará la exploración de Buenos Aires, uno de los territorios donde el pacto de convivencia entre el radicalismo, la Coalición Cívica de Elisa Carrió y el PS tropieza con particularidades amenazantes.

Este fin de semana, Morales desembarca en Mar del Plata para compartir acto y cena con un puñado de dirigentes radicales que, alejados del comité provincia, ensayan un acercamiento con la CC, que capitanea en provincia Margarita Stolbizer, desde antes del acercamiento nacional.

Se trata de Superación Radical, vertiente animada por ex storanistas, que renegó de los mandos partidarios y se lanzó, incluso, a la conformación de un comité paralelo al que, en su momento con el respaldo de Leopoldo Moreau, preside Daniel Salvador.

  • Protector

  • Pero todo muta: con el tiempo, Salvador se distanció de Moreau, quien mantiene su simbiosis con Federico Storani -a pesar de la hermandad accidentada que los une- y ahora, el dirigente de San Fernando encuentra en Morales a un protector y un soporte partidario.

    A su vez, el grupo SR, donde confluyen desde Jesús Porrúa a Marcelo Elías, entabló una relación de respaldo mutuo con Salvador, una vez que éste se destetó de Moreau mientras, vía Javier Mor Roig, anima una empatía con el ensamble que comanda Stolbizer.

    Como local, Porrúa oficiará de anfitrión ante Morales. El senador tiene, además, una historia común con Daniel Katz, el principal armador del cobismo en la provincia junto con los intendentes Mario Meoni (Junín) y Héctor «Cachi» Gutiérrez (Pergamino).

    En su paso por Mar del Plata, Morales podrá palpar sin la traducción de intermediarios, el nivel de complejidad que presente la unidad UCR-CC en la provincia, tal como le trasmitió la semana pasada Stolbizer en una semisecreta charla bilateral.

    Le queda a Morales, por delante, una tarea infernal: tratar de convencer a sus correligionarios que comiencen, de a poco, en dosis pequeñas, a asumir la posibilidad de que en una futura confluencia electoral, el sector deberá reservar un espacio para Ricardo Alfonsín.

    El jujeño pagó ese precio -la promesa de una banca para Ricardito- por el guiño de Raúl Alfonsín a un acercamiento entre la UCR y la CC, luego de que el ex presidente, por carta expresara sus diferencias con el acuerdo entre Morales y Carrió.

    Stolbizer es, en ese punto, la más reacia. Ha dicho, y lo dirá por mucho tiempo más, que no aceptará la inclusión de Ricardito en una boleta que ella, todo indica, encabezará en las legislativas de 2009. Norteño, Morales apuesta a la táctica de la persistencia y el tiempo.

    A su vez, Alfonsín Jr dio señales, en el último tiempo, de que ya no interactúa con Storani y Moreau. En la convención de San Miguel, se alió a Salvador, Juan Manuel Casella y Superación Radical para enfrentar, sin éxito, al moroísmo que retuvo el control de la convención provincial.

    Esa es, en definitiva, la piedra que estorba la fusión UCR-CC al menos por la vía oficial. En la medida que Moreau controle la convención, por más que el comité nacional disponga un pacto con Carrió, Buenos Aires tendrá autonomía para hacer su propia alianza.

  • Custodio

    Por lo pronto, Morales dedicará parte del fin de semana a mostrarse con los dirigentes de SR -Diego Rodrigo, Juan Gobbi, Walter Batistela, entre otros- en un intento por reforzar un bloque que sirva, además, como custodio de la permanencia de Salvador en el comité provincia.

    A cada rato, al ex diputado, lo anuncian a punto de dejar las oficinas de Paseo Colón donde, tiempo atrás, quiso cambiar la cerradura para frenar lo que consideraba una intervención de hecho por parte de Moreau.
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