Aníbal Fernández minimizó ayer la influencia de Guillermo Moreno en el control de precios y las estadísticas oficiales del INDEC, y aclaró que el destino de ese funcionario «ocupa el lugar 98» entre las prioridades de su gestión.
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El jefe de Gabinete explicó que será Amado Boudou quien evalúe el desempeño del cuestionado secretario de Comercio Interior y, a pesar de las múltiples y ampliamente difundidas críticas hacia el instituto de estadísticas, consideró: «Nada me indica que en el INDEC se estén haciendo las cosas de modo incorrecto».
«Si los modales de Moreno son los que molestan, discutamos los modales, pero las políticas fueron impartidas por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Y si hay malestar en algunas de las condiciones por las políticas que llevó a la práctica, cada una de esas políticas va a ser revisada por el ministro Boudou», indicó el jefe de Gabinete. «Si hay alguien que va a tener que revisar las políticas, es Boudou; la designación de una determinada persona no cambia la visión de nada ni altera el punto de vista que nosotros podemos tener sobre determinadas formas de medir que tenga nuestro sistema», agregó Fernández, en referencia al INDEC.
«Yo no hago ninguna psicosis con ninguna cosa en la gestión de trabajo de nadie. Pareciera que el tema Moreno es la única situación que se tiene que discutir, teniendo tantas otras cosas por hacer en la Argentina», se quejó Fernández.
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