12 de octubre 2012 - 00:00

Moria Casán es la gran figura de “Tres mitades”, de Muscari

Aunque la comedia se estira más de lo necesario, el público disfruta de las irrupciones en la trama de la vida mediática de Moria Casán y Sofía Gala Castiglione; sólo Mario Pasik se mueve casi exclusivamente en el terreno ficcional.
Aunque la comedia se estira más de lo necesario, el público disfruta de las irrupciones en la trama de la vida mediática de Moria Casán y Sofía Gala Castiglione; sólo Mario Pasik se mueve casi exclusivamente en el terreno ficcional.
«Tres mitades». Texto y Dir.: J.M. Muscari. Int.: M. Casán, M. Pasik y S.G. Castiglione. Ilum.: G. Córdova. Vest.: P. Battaglia. Esc.: J. Ferrari. (Teatro «Picadilly»).

José María Muscari ya había mostrado un gran interés por los fenómenos mediáticos (las pasarelas de moda, los talk show, etcétera) a los que parodió con gran frescura en sus primeros espectáculos a la gorra. Años más tarde, comenzó a trabajar con figuras televisivas, algunas en vigencia otras casi olvidadas, pero igualmente dispuestas a inmiscuir su imagen pública en un rol de ficción.

Este mismo esquema se repite en «Tres mitades», una comedia de escenas breves y sin una estructura definida que polemiza sobre el amor, el matrimonio y el sexo libre bajo la impronta personal de sus dos actrices: Moria Casán y su hija Sofía Gala Castiglione.

Ambas juegan a ser amantes (intercambian unos besos discretos en sus respectivos roles de Benita y Mae), hablan de sus profesiones (una es agente inmobiliaria la otra es perfumista) y vapulean sin miramientos al protagonista masculino de este triángulo amoroso, el sushiman Teo (Mario Pasik).

Los tres personajes tienen personalidades bien definidas (ellas muy dominantes; él, delicado y pasivo) y exhiben un estilo de vida bastante sofisticado; pero ante todo son entusiastas argumentadores que hablan sin tapujos sobre el rol del hombre y la mujer, la imposibilidad de encasillar el deseo y las ilimitadas opciones sexuales que las nuevas generaciones se obstinan en defender bajo el eufemismo de «poliamor».

Moria Casán es la gran figura de este espectáculo, tanto por su eficaz actuación (ganó en aplomo, sensibilidad y carisma), como por sus constantes alusiones a su vida mediática. Luego de un desnudo integral disimulado entre tules, la ex vedette reaparece con una bata a rayas: «Parecés una presidiaria», le espeta Mae, su joven amante, y Moria responde: «No, qué va, es un recuerdo de Paraguay»). Sofía Gala desfila por la escena con elegancia y desparpajo aunque su actuación se ve algo limitada por tener que lidiar con largas parrafadas de frases ingeniosas. Mario Pasik es el único que se mueve casi exclusivamente en terreno ficcional, mientras las dos mujeres dudan de su virilidad y le recuerdan lo lindo que era en su juventud.

La obra se estira más de lo necesario con comentarios sobre dietas, personajes del «Bailando», ateísmo, control de dólares, música, drogas, Google, comida, etcétera. Pero no hay duda de que sus intérpretes se divierten y el público también disfruta de estas rupturas ficcionales.

En el mes de febrero Muscari estrenará en el Teatro Regio, «Póstumos», su nuevo espectáculo protagonizado por Nelly Prince, Ricardo Bauleo, Erika Walter, Luisa Albinoni y otros artistas rescatados del olvido.

ingeniosas. Mario Pasik mientras las dos mujeres dudan de su virilidad y le recuerdan lo lindo que era en su juventud.

En el mes de febrero Muscari estrenará en el Teatro Regio, «Póstumos», su nuevo espectáculo protagonizado por Nelly Prince, Ricardo Bauleo, Erika Walter, Luisa Albinoni y otros artistas rescatados del olvido.

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