16 de diciembre 2011 - 00:00

Moyano dejó el PJ, amenaza con ruptura y exige más fondos para obras sociales

Palco de Hugo Moyano con clásicos y algunas curiosidades. Lo rodearon Julio Piumato y Omar Viviani. Pero ubicó a su lado al técnico aeronáutico Ricardo Cirielli, en batalla con el Gobierno.
Palco de Hugo Moyano con clásicos y algunas curiosidades. Lo rodearon Julio Piumato y Omar Viviani. Pero ubicó a su lado al técnico aeronáutico Ricardo Cirielli, en batalla con el Gobierno.
Al borde de la ruptura con el Gobierno, Hugo Moyano renunció ayer a sus cargos en el justicialismo, puso la gestión de Juan Perón por encima de la de Néstor y Cristina Kirchner y advirtió que no negociará paritarias a no ser que el Ejecutivo ponga fin al Impuesto a las Ganancias sobre salarios y que los empresarios acepten mantener a raya los precios. Lo hizo en un acto multitudinario que encabezó en el estadio de Huracán, en el que negó que los reclamos sindicales puedan ser interpretados como «extorsión», como hizo la jefa de Estado, y atacó a los dirigentes de la agrupación juvenil La Cámpora.

El discurso de Moyano, cuyos puntos centrales anticipó ayer este diario, fue el más duro contra el Gobierno en los últimos ocho años y dejó en manos de Cristina la decisión de quebrar definitivamente la alianza con ese sector. El camionero estuvo acompañado por los sindicalistas que integran su círculo íntimo pero no participaron los jefes de los gremios más importantes de la CGT, a pesar de que habían retirado las invitaciones para concurrir.

Sin concesiones

Bajo una lluvia intermitente, que por momentos se convirtió en diluvio, Moyano habló durante 47 minutos ante una multitud integrada básicamente por afiliados al gremio de camioneros, llegados de todas las provincias. El jefe de la CGT hilvanó un discurso que no tuvo concesiones hacia la administración de Cristina y que constituyó un encadenamiento de reclamos políticos, económicos y sindicales.

Le tomó poco tiempo hacer el primer anuncio. Apenas comenzó a hablar, Moyano definió la convocatoria como una «asamblea abierta» de trabajadores a la que se aprestaba a rendirle cuentas. «Renuncio a los cargos, pero jamás a la lucha», dijo al confirmar su alejamiento, ayer mismo, de la presidencia del PJ bonaerense y del puesto de vice en la estructura nacional partidaria. Tras afirmar que las decisiones partidarias están en manos del Ejecutivo, y agregó: «No tengo vocación de bufón».

«Para que entiendan mi decisión, quiero transmitirles que el PJ bonaerense es una cáscara vacía y está falto de peronismo; por eso he tomado la decisión de renunciar a su presidencia interina», bramó el dirigente, para luego confirmar la misma resolución respecto del partido a nivel nacional. Además, llamó al peronismo no alineado con el Ejecutivo a alinearse detrás de él en lo que consideró una «nueva cruzada». En los últimos meses, Moyano analizó la posibilidad de constituir un Partido Laborista, en particular tras el severo ninguneo que sufrió la CGT en el reparto de candidaturas para las elecciones de octubre pasado.

La cuerda con el Ejecutivo se tensó al máximo el sábado pasado, durante la reasunción de Cristina, cuando la jefa de Estado declaró que en la Argentina actual, a diferencia de la de Perón, está garantizado el derecho a huelga pero no el «de extorsión». La respuesta de Moyano fue en doble vía: dijo que el sindicalismo «no extorsiona ni chantajea», sino que reclama «lo que legítimamente le corresponde», y aseguró que «el mejor Gobierno de la historia, que les dio dignidad a los trabajadores, fue el de Juan Domingo Perón».

Le achacó a la mandataria no haber incluido a gremialistas en las nóminas electorales. «En muchos casos, donde los candidatos del justicialismo ganaron las primarias, fueron dejados de lado y se incorporaron otros candidatos que tienen poco que ver con el peronismo», dijo en alusión a los casos de Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento) y Julio Piumato (judiciales), ambos a su lado en el palco.

En el mismo segmento le pasó factura a La Cámpora, principal beneficiaria en la distribución de candidaturas. Dijo que «más del 50%» de los votos a Cristina fueron «de los trabajadores, y no sólo de los niños bien». Y blanqueó su desilusión por entender que el Gobierno jamás le reconoció su apoyo en la disputa con la Mesa de Enlace por la Resolución 125, que fijaba retenciones móviles para los granos.

«Acuérdense de cuando las cosas estaban mal y las papas quemaban, y nos pedían ir a Ceibas, Entre Ríos. Ahí fueron 25 compañeros que las tenían bien puestas», lanzó con el tono elevado una vez más. Se refirió así al grupo de dirigentes del sindicato de Camioneros que concurrió a la zona de piquetes que impulsaba Alfredo de Angeli, en el peor momento de la disputa con el Gobierno. Y lamentó: «Ahora, con el 54% (de los votos) cualquiera es oficialista».

En el plano económico, Moyano amenazó con no participar en la ronda de paritarias del año próximo en la medida en que el Ejecutivo no elimine el Impuesto a las Ganancias y que los empresarios no acepten poner un techo a los precios.

También reclamó un aumento de las asignaciones familiares y la eliminación del tope salarial a partir del cual deja de percibirse el beneficio. Y sobre este punto, tocó una fibra sensible del Gobierno al asegurar que el salario familiar «también es un derecho humano».

El palco estuvo colmado de sindicalistas de su confianza. Asistieron Omar Viviani (taxistas), los aeronáuticos Jorge Pérez Tamayo (pilotos) y Ricardo Cirielli (técnicos, en lo formal integrante de la CGT Azul y Blanco, de Luis Barrionuevo), Oscar Mangone (empleados del gas), Agustín Amicone (calzado).

Presencias

También estuvieron sus hijos Pablo (de camioneros, ataviado con una remera con la leyenda «Reparto de Ganancias ya!!») y Facundo Moyano (líder del sindicato de trabajadores del peaje), el historiador Norberto Galasso y el exjuez Daniel Llermanos, actual abogado penalista del gremio y capitán de emprendimientos empresarios ligados al gremio, como el Instituto Verificador del Transporte (Ivetra), una firma que opera en los puertos.

Llamó la atención, en cambio, la ausencia de Héctor Recalde, diputado nacional y abogado laboralista, que si bien fue operado hace pocos días, este miércoles estuvo por unas horas en el Congreso nacional. Ayer se comentó de un supuesto llamado de Moyano a Recalde (padre de Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas Argentinas y conspicuo miembro de La Cámpora) para forzarlo a fijar posición a favor de él y de la CGT, o bien del Gobierno.

El discurso de ayer pareció sellar el triunfo del ala más dura del entorno de Moyano, que integran sus hijos y dirigentes como Schmid y Mangone, por sobre los intentos negociadores que estaban a cargo de Viviani, que en varios tramos del acto mostró un rostro adusto.

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