Moyano vuelve a los 90 con la CTA; intenta ganar la calle

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Hugo Moyano volverá el tiempo atrás ocho años para ensayar hoy una reedición de la alianza estratégica que montó con la CTA y la Corriente Clasista y Combativa (CCC), con el alegado propósito de ganarle la calle al Gobierno. El todavía jefe de la CGT visitará a su par de la CTA opositora, el estatal Pablo Micheli, para acordar movilizaciones y medidas de fuerza conjuntas. Micheli intentará convencerlo de sumarse a un paro nacional convocado para el 11 de octubre por su central obrera con una marcha a la Plaza de Mayo.

El acuerdo es el mismo que sellaron en 1994 Moyano y los entonces jefes de la CTA, Víctor De Gennaro, y de la CCC, Carlos «Perro» Santillán, y que dio a luz las marchas federales que hostigaron en numerosas ocasiones la gestión de Carlos Menem. La puesta en marcha del entendimiento se aceleró al calor del cacerolazo del jueves pasado en la Capital Federal y en ciudades del interior.

En un hecho considerado para la CTA como histórico, el camionero irá a la sede de esa central, en Lima 609, junto con buena parte de su consejo directivo. Micheli prevé recibirlo con honores: se trata para el estatal de una suerte de reconocimiento para la organización, que a pesar de estar dividida (la oficial es la que encabeza el docente Hugo Yasky), en noviembre cumplirá 20 años de una historia marcada más por los cruces que por las coincidencias con la CGT.

El encuentro tiene para Moyano, en lo inmediato, el objetivo de enviar señales simultáneas: al Gobierno, de que buscará capitalizar parte del descontento expresado por una porción de la población en el cacerolazo del jueves pasado. Y a sus pares sindicales, de que su CGT será la única garantía de presionar al Ejecutivo para la obtención de mejoras. Sobre este último punto, las negociaciones con funcionarios dejaron como saldo un sabor amargo entre los gremialistas afines al oficialismo.

Micheli, en tanto, encarará el encuentro con expectativas altas. Espera convencer al camionero de sumarse al paro que dispuso la CTA para el 8 de octubre, que incluirá una marcha a la Plaza de Mayo. Y, tal vez, sacarle alguna declaración favorable a la consigna de «democracia sindical» que agita la central alternativa desde su creación. El segundo punto se prevé más improbable que el primero: Moyano reúne en su CGT gremios que desde hace décadas subsisten gracias al monopolio de representación que garantiza la ley sindical. Por lo pronto, ambos dirigentes enarbolarán la bandera de «unidad en la acción». Bajo ese paraguas, dejarán la puerta abierta para próximas protestas.

El encuentro fue agendado a instancias de un llamado de Moyano a Micheli el viernes a la mañana, cuando habían pasado varias horas de las protestas y ya estaban escritos los principales análisis periodísticos al respecto. Los organizadores confiaron en que la «unidad en acción» podrá incluir a la CCC, que hoy coordina Amancay «Chiquito» Ardura, y que en Capital tiene como referente a Víctor Alderete. La misma sigla que participó en los 90 de las marchas federales y que hoy está enfrentada al Gobierno nacional. Desde la CTA dijeron que, de prosperar la iniciativa, también podrán sumarse otras organizaciones sociales, como Barrios de Pie, de buen diálogo con Micheli.

Con todo, de un lado y otro reconocen que la alianza tiene fecha de vencimiento. Moyano, como anticipó este diario, lanzará el 26 de septiembre en Córdoba una plataforma política con vistas a las elecciones del año que viene, e intentará incorporar a su armado a sectores del peronismo tradicional y no oficialista. Se trata de pactos que necesariamente dejarán afuera a estructuras sociales como la CTA y la CCC.

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