2 de septiembre 2010 - 00:00

Muestra de Venecia abrió con abucheos

Natalie Portman en Venecia, protagonista del film de Darren Aronofsky «Black Swan», abucheado por una parte de la crítica.
Natalie Portman en Venecia, protagonista del film de Darren Aronofsky «Black Swan», abucheado por una parte de la crítica.
Venecia - El concurso del 67° Festival de Venecia se inició ayer con una parcial decepción con «Black Swan», de Darren Aronofsky, ambientado en el mundo del ballet y que cuenta la historia de una bailarina en crisis psicológica y de inseguridad por haber sido elegida protagonista de «El lago de los cisnes».

Mucho más entretenidos, aunque más no sea por su alta dosis de adrenalina, los dos films fuera de concurso: «Machete», del tex-mex Robert Rodríguez, y «Jingwu fengyun-Chen Zhen», remake del hongkonés Andrew Lau de un viejo éxito de Bruce Lee, realizado en homenaje al ídolo del kung fu, que este año hubiese cumplido 70 años.

Es la tercera vez que Aronofsky se presenta en competición en Venecia, la primera con su film más ambicioso y fallido, «The Fountain», que en el Lido en 2006 inició su descenso hacia el olvido, y la segunda dos años más tarde con «The Wrestler» («El luchador»), León de oro a la mejor película y que dio un nuevo (e inútil) espaldarazo a la carrera de su protagonista, Mickey Rourke.

«Black Swan» es la historia de una joven bailarina que no logra liberarse de la obsesiva vigilancia de la madre y que, elegida como estrella del ballet «El lago de los cisnes» de Chaikovsky inicia un proceso de esquizofrenia y autodestrucción. Aronofsky mezcla ballet, música, horror y suspenso en un cóctel que hubiera tenido mejor sabor si el ingrediente fundamental de la historia no hubiese sido la monocorde actuación de Natalie Portman, que exhibe un único rictus para definir a su personaje.

Mucho mejor su rival en la escena, encarnada por la rusa Mila Kunis, que agrega una gran dosis de pimienta al film con una escena de amor lésbico, que hubiera debido ser el escándalo del festival y no es más que un recurso gratuito más de los muchos que acumula Aronofsky en los 103 minutos que dura el filme. La película no fue aceptada por el exigente público de críticos, que la abucheó, mientras otros la aplaudieron tímidamente.

Agencias ANSA y AFP

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