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Mujeres notables: un viaje de lo público a lo privado
Teresa Costantini: «Ahora quiero hacer en cine la vida de Tita Merello. Es un proyecto muy ambicioso y pensé que lo iba a tener resuelto antes».
Además de dirigir la obra, Constantini da voz a Aurelia Vélez, amiga y amante de Sarmiento. El resto del elenco lo integran: Ana María Picchio (Lola Mora); Georgina Barbarossa (Julieta Lanteri); Graciela Duffau (Alicia Moreau de Justo); Ester Goris (Alfonsina Storni); Cecilia Dopazo (Salvadora Medina Onrubia); Adriana Salonia (Eva Perón). Con varios largometrajes en su haber («Felicitas», «Acrobacias del corazón», «El amor y la ciudad»), la directora volvió al teatro luego de un largo impasse. Su último trabajo fue en 2004, cuando llevó a escena «Copias» de Caryl Churchill. «Hembras» se representa en el Teatro Apolo los sábados y domingos a las 18.
Periodista: ¿Con qué criterio seleccionó este abanico de mujeres?
Teresa Costantini: Todas estas mujeres lucharon por algo que hoy nos beneficia muchísimo a todas. Sus vidas fueron muy ricas, con grandes logros profesionales y civiles, o con tareas muy valiosas que en su momento no salieron a la luz. También tuvieron historias muy fuertes con los hombres, aunque no todas fueron madres. Lo interesante es que este espectáculo pasa de lo público a lo privado y nos va acercando a la intimidad de estas mujeres. Tiene la cuota de lo verdadero y lo histórico sumado a aspectos más afectivos.
Periodista: ¿No es un poco rudo llamar «hembras» a mujeres tan comprometidas con la política y la cultura de nuestro país?
T.C.: A varios de mis conocidos no les gustó. Es un término que se usa mucho en otros países de Latinoamérica. Una madre puede decir: «tengo dos hembras y un varón». Yo preferí utilizar este genérico, en lugar de «mujeres» o «féminas».
P.: A la que mejor le sienta el título es a Alfonsina Storni, por su naturaleza bravía y el erotismo de su obra poética.
T.C.: Sí. Es brutal. Cuando dice «yo soy como la loba. Ando sola y me río del rebaño». Incluimos ese poema para que ella cuente el nacimiento de su hijo, al que tuvo de soltera.
P.: ¿Qué rasgos presentan las otras figuras femeninas?
T.C.: Julieta Lanteri fue una gran revelación para mí y es quizás la menos conocida. Fue una de nuestras primeras médicas, militó en el socialismo junto a Alicia Moreau de Justo y aunque las dos trabajaron mucho por los derechos de la mujer en todas las áreas, había mucha competencia entre ellas. Además, tenían grandes diferencias ideológicas y de estilo de vida. Lanteri repudiaba el matrimonio y Moreau dejó la medicina para ocuparse de sus hijos. Lanteri le parecía una extravagante. Y por esa cosa tan argentina de dividirse en lugar de integrar, cada una creó su propio movimiento feminista.
P.: Aurelia Vélez recién se hizo conocida por el libro de la historiadora Araceli Bellota.
T.C.: Sí y fue una mujer muy culta e inteligente. Transcribió el Código Civil, del que fue autor su padre, el jurista Dalmacio Vélez Sársfield y a Sarmiento también lo ayudó mucho en su candidatura a la presidencia. Otro personaje grosso es Salvadora Medina Onrubia, escritora, dramaturga y feminista muy ligada al anarquismo. Tuvo una relación muy turbulenta con el dueño del diario Crítica, Natalio Botana, con el que estuvo casada varios años.
P.: La historia de Eva Perón es demasiado conocida ¿Por qué la incluyó?
T.C.: Me pareció importante que ella estuviera porque es la que finalmente consigue el voto femenino, por el que tanto lucharon todas estas mujeres. Pero esta es una Eva no tan conocida, cuando todavía se dedicaba a la actuación y viaja a la provincia de San Juan a prestar su colaboración después del terremoto de 1944.
P.: ¿Piensa a volver al cine?
T.C.: Quisiera haber vuelto antes. Hace tres años que no dirijo. Con «Felicitas» me fue muy bien, sobre todo en Estados Unidos, donde recorrí muchos festivales latinos. Me sorprendió que tuvieran tantos. Ahora quiero hacer la vida de Tita Merello. Es un proyecto muy ambicioso y pensé que lo iba a tener resuelto antes. Ya va a hacer un año que estoy trabajando en el guión junto a Marcelo Caamaño, pero todavía estoy buscando el punto de vista adecuado para narrar una historia de vida que se inicia en la más absoluta marginalidad.
P.: Y ni qué hablar del mal carácter de la protagonista.
T.C.: ¡Esa es la parte más jorobada! Y a la vez no se la puedo endiosar y tampoco quiero suavizar su figura. Yo la veo como una auténtica arrabalera que para el afuera fue una mujer dura, despótica y de un humor muy ácido. Había sufrido mucho y aunque se acercó a la religión, seguía muy enojada con la vida. Vi todas sus películas. Algunas me dieron risa por lo viejas que son. Otras son una joya como «Tango», nuestra primer película sonora o «Mercado de Abasto» que sigue siendo maravillosa. Me resulta extraño que no hayan hecho una remake de esa película.
Entrevista de Patricia Espinosa


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