Mujica, crítico de los K, se mete en la campaña criolla con Scioli

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SE VERÁ HOY CON EL EXMANDATARIO URUGUAYO. LA SEMANA QUE VIENE ES EL TURNO DE TABARÉ. SE CAYÓ LA VISITA DE CORREA

José "Pepe" Mujica, el expresidente de Uruguay que -como varios mandatarios vecinos- despotricó contra los Kirchner, se meterá hoy en la campaña como escolta de Daniel Scioli, con quien supo cenar en La Ñata y a quien, en una entrevista con un medio de su país, hace unas semanas proyectó como futuro presidente.

Scioli fue, hasta acá, el único candidato presidencial que se dio una agenda internacional: se vio con Michelle Bachelet en La Moneda, visitó y recibió a Lula da Silva; estuvo en Cuba con Raúl Castro, se reunió con Evo Morales y participó del cierre de campaña de Tabaré Vázquez. Con el actual presidente charrúa, Scioli tiene pautado verse la semana próxima en un viaje relámpago que, en medio de su hiperkinética ronda proselitista, hará a Montevideo.

En estas horas, a la vez que terminó de planear lo de Mujica, a Scioli se le cayó la foto que tenía prevista para el fin de esta semana con Rafael Correa, el presidente de Ecuador, que tenía pautado venir a la Argentina -a recibir honoris causa en Córdoba y la Universidad de Tres de Febrero- pero finalmente anunció que no podía viajar.

Este mediodía, antes de compartir un acto con Cristina de Kirchner, el candidato del FpV se mostrará con Mujica en una actividad en una escuela rural en el partido de Magdalena. Habrá foto, charla y diálogo posterior con la prensa. Al margen de la agenda regional que se fijó Scioli, mientras Sergio Massa y Mauricio Macri concentraron su campaña en el mercado interno, el guiño a Mujica y a Tabaré -a pesar de las tensiones entre ambos- parece un recurso electoral por la cantidad de uruguayos y descendientes de uruguayos que viven en la Argentina.

Hay, menos visible, otro mensaje: la idea de un Scioli presidente enfocado en la cuestión regional, con buena sintonía con el Mercosur y el bloque del Hemisferio Sur. Una forma, también, de borrar antiguas preferencias por Estados Unidos, tendencia que explicitó cuando como vice de Néstor Kirchner viajó, antes que lo haga el propio presidente, a ese país lo que generó -junto a otros episodios- la ruptura con el patagónico.

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