18 de abril 2011 - 00:00

Mujica ensaya equilibrio para unir al Frente

El presidente uruguayo, José Mujica, ratificó su línea de prescindencia en la polémica por la anulación de la ley de amnistía. Dijo que no quiere mirar al pasado, pero admitió que la represión durante la última dictadura dejó heridas abiertas que aún hay que saldar.
El presidente uruguayo, José Mujica, ratificó su línea de prescindencia en la polémica por la anulación de la ley de amnistía. Dijo que no quiere mirar al pasado, pero admitió que la represión durante la última dictadura dejó heridas abiertas que aún hay que saldar.
Madrid - El presidente de Uruguay, José Mujica, aseguró que no es «un adicto a vivir mirando atrás», en referencia a la decisión del Senado de invalidar la Ley de Caducidad que evitó juzgar las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura militar (1973-1985), pero reconoció que todavía hay «viejas heridas» abiertas.

En una entrevista publicada ayer en la edición digital del diario español El País, Mujica afirmó que si la derogación de la ley no fue aprobada antes, en los plebiscitos realizados en 1989 y 2009, fue porque quizá «parte de la ciudadanía estaba harta de la discusión».

«En el primero de ellos, la herida estaba demasiado fresca, había temor, y racionalmente mucha gente prefirió intentar mirar hacia adelante. En el segundo había pasado mucho tiempo y había muchísima gente joven para la que éste no era un tema central», explicó.

La derogación de la Ley de Caducidad responde, además, a que en febrero la Corte Interamericana de Derechos Humanos falló para que el Gobierno uruguayo la modificara. «Estamos condenados desde el punto de vista internacional por mantener esa ley. No es un problema sencillo. Es un dilema entre las decisiones que tomó nuestro pueblo y la decisión del Parlamento. A una parte de éste le parece que lo tiene que hacer», señala. Asimismo, la Corte Suprema local la declaró inconstitucional en tres casos.

En la entrevista, el mandatario subraya su intención de mantenerse al margen de la decisión parlamentaria y recuerda que «el Ejecutivo rehuyó meterse en esta discusión porque somos presidente de la nación. De los que nos votaron y de los que no nos votaron. Dijimos desde el primer momento que queríamos construir unidad nacional».

Asimismo, remarcó que no ejercerá el veto presidencial, a pesar de que «nos presionan para ello, pero nosotros ya habíamos declarado, cuando asumimos, que éramos contrarios».

«Creo que el Parlamento tiene una enormidad de defectos, también una virtud trascendente. Es la cosa más representativa que tiene un país y por eso creo que el Ejecutivo no debe enmendarle la plana. Lo debe respetar, le guste o no», indicó.

Por otro lado, el extupamaro reconoció haber mantenido conversaciones en los años noventa con militares retirados que querían dar por zanjada la posibilidad de una derogación.

«Y tendremos que seguir conversando otras tantas veces. Yo le doy mucha importancia al factor militar. No son el motor de la historia, pero pueden ser la puerta que se abre y se cierra. Una democracia republicana debe cultivar la fidelidad de sus Fuerzas Armadas. Nunca se va a tener la fidelidad de aquellos a los que se desprecia», explicó.

Para Mujica, «la herida que traemos del pasado hace que, subjetivamente, mucha gente de este país esté inculpando a los militares de hoy por los que lo eran ayer. Y esto es un error que cometemos para con el futuro».

La Ley de Caducidad fue aprobada un año y medio después del fin de la dictadura militar. El Poder Ejecutivo, que según la normativa debe autorizar qué casos de violaciones de derechos humanos pueden ser juzgados, no lo hizo durante los 20 años en que estuvo controlado por los partidos tradicionales Colorado y Blanco.

Agencias EFE y ANSA

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