23 de diciembre 2015 - 00:00

Munich: nuevo fallo sobre una sospechosa colección

El coleccionista Cornelius Gurlitt, hijo de un marchand que tuvo vínculos con los nazis, donó el año pasado al morir su colección de 1250 pinturas de primer nivel al Museo de Arte de Berna.
El coleccionista Cornelius Gurlitt, hijo de un marchand que tuvo vínculos con los nazis, donó el año pasado al morir su colección de 1250 pinturas de primer nivel al Museo de Arte de Berna.
 Munich - El coleccionista de arte Cornelius Gurlitt, que cobró notoriedad cuando a finales de 2013 se descubrió que guardaba una importante colección de arte desconocida y que luego donó al Museo de Arte de Berna (Suiza), estaba en posesión de sus facultades mentales cuando hizo el testamento, según un informe pericial publicado ayer por el tribunal de Munich.

Las autoridades fiscales alemanas habían encontrado un tesoro artístico, compuesto por más de 1.250 obras de artistas de primer orden, mientras que en Salzburgo confiscaron otras 238 obras, entre las que había piezas de Picasso, Renoir o Monet.

El anciano coleccionista murió a los 81 años en 2014 y legó su colección al museo de Berna, pero su prima Uta Werner recurrió la validez del testamento, argumentando que no poseía sus facultades mentales cuando lo redactó. Tras estudiar el informe, los jueces de Munich tendrán tiempo hasta el 1 de febrero para dictaminar sobre la validez del testamento. Se sospecha que la colección de Gurlitt contiene piezas expoliadas por los nazis a coleccionistas o a artistas judíos en Alemania o en los territorios que ocupó en la Segunda Guerra Mundial.

Alemania encargó a una comisión de expertos el esclarecimiento de la historia de todas las obras de la colección Gurlitt. Sobre casi 500 de ellas pesa la sospecha de que llegaron a manos de su padre, Hildebrandt Gurlitt, a través de sus comprobadas colaboraciones con el régimen nazi. Gurlitt padre fue un célebre marchand de arte con excelentes relaciones políticas y comerciales antes de la guerra, sin embargo, en casi dos años de trabajo, los expertos solo identificaron como de origen ilegítimo cinco de las obras.

La más célebre es la "Mujer sentada" de Henri Matisse, que perteneció al coleccionista judío Paul Rosenberg, a quien se lo robaron los nazis en París. Las herederas de Rosenberg recuperaron la obra en mayo. Otro es un óleo de Max Liebermann que fue propiedad del marchand judío David Friedmann hasta que se lo confiscaron los nazis y Gurlitt padre lo compró. Fue devuelto a los herederos de Friedman y subastado en junio por 2,8 millones de dólares.

También el óleo de Camille Pissarro "El Sena visto desde el Puente Nuevo, con el Louvre de fondo" fue adquirido por Hildebrandt tras su robo por parte de los nazis. La heredera de su dueño legítimo, un marchand judío, espera la devolución de la obra. La jefa del grupo de expertos, Ingeborg Berggreen-Merkel, informó en el Parlamento federal y en la radio bávara que "en un buen número de casos será imposibles esclarecer el origen de las piezas, por falta de documentos fiables".

Tras dos años de trabajo y 1,7 millones de dinero público invertido en el grupo de expertos, el resultado decepcionó a la oposición parlamentaria alemana y a los herederos de las víctimas de los nazis.

El representante de éstas, que reclaman las obras a través de la asociación Claims Conference, Ruediger Mahlo, lamentó que el trabajo de la comisión sea lento y escaso de resultados.

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