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Murió afamado músico de vanguardia Henze
Hans Werner Henze, uno de los principales compositores contemporáneos, murió el sábado a los 86 años.
En 1953 se trasladó a Italia y se instaló cerca de Roma, donde vivió más de 50 años. Allí hizo pública su homosexualidad y se afilió al partido comunista. El renombre internacional le llegó con la ópera «Der Junge Lord» (1964), escrita en colaboración con la poeta Ingeborg Bachmann. Antes habían afianzado su fama como compositor de ópera «Boulevard Solitude» (1952), «König Hirsch» «1956» y «Der Prinz von Homburg» (1960).
Con un estilo modelado por Stravinsky, Hindemith y Schönberg, pero también por influencias tan variadas como el jazz o la música barroca, Henze dejó una rica producción de más de 130 obras en una amplia variedad de géneros, incluyendo un ciclo de diez sinfonías, conciertos, óperas, ballets, música de cámara, oratorios y lieder. También compuso bandas sonoras para películas del francés Alain Resnais y el alemán Volker Schlöndorff.
Entusiasta marxista en su juventud, dedicó composiciones a figuras como el «Che» Guevara, pero en 1973 reflejó su decepción con el resultado de la revolución cubana con su obra «La Cubana». En lo que algunos interpretaron como una conversión religiosa, en los años 90 compuso música sagrada, entre ellos el «Requiem».
Su compañero durante más de cinco décadas, Fausto Moroni, al que conoció en 1964, murió en 2007. Las experiencias que Henze vivió durante la guerra fueron las que provocaron en él un odio apasionado para toda su vida contra la guerra y el fascismo y también dejaron huella en su producción artística, especialmente en «Vamos al río» (1974-1976) y en su novena sinfonía, escrita entre 1995-1997 y basada en la novela de Anna Seghers «La séptima cruz». La enfermedad dificultó su tarea creativa en los últimos años, pero nunca dejó de componer. Una semana antes de su muerte, el 20 de octubre, la Deutsche Oper de Berlín estrenó «Obertura para un teatro», que el músico escribió para el centenario de la ópera. La muerte lo sorprendió en Dresde, donde había viajado a mediados de octubre para presenciar el pasado sábado dos ballets con música suya en la Semperoper.

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