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Murió el autor de los himnos soviético y ruso
Serguei Mijalkov (padre de los cineastas Nikita Mijalkov y Andrei Konchalovski), primero escribió el himno soviético por encargo de Stalin y luego lo «adaptó» a la Rusia de Putin.
Mijalkov escribió el primer texto por encargo del dictador soviético Josef Stalin, para acompañar la música del compositor Alexander Alexandrov, pero también el del actual himno ruso, encargado en 2000 por el ex presidente Vladimir Putin.
Cercano a las esferas del poder, Mijalkov participó en campañas contra disidentes, como el Premio Nobel Boris Pasternak («Doctor Zhivago») y Alexander Solzhenitsyn («Archipiélago Gulag»).
El presidente ruso, Dmitri Medvedev, y el actual primer ministro Putin expresaron su pésame a uno de los hijos cineastas del escritor, el ganador de un Oscar Nikita Mijalkov, (el otro es el no menos famoso Andrei Konchalovski).
Medvedev dijo que el autor, nacido el 13 de marzo de 1913, es un clásico de la literatura rusa que ha dejado huella en generaciones sobre todo con sus libros infantiles. Sus libros llegaron a tener una tirada de 300 millones de ejemplares.
Putin declaró en 2000 la conocida melodía de nuevo como himno oficial de Rusia, después de que durante años se tocara la poco popular «Canción patriótica» de Mijail Glinka. El antiguo himno volvió a sonar por primera vez en la noche de Año Nuevo de 2001. «El himno es más que un símbolo. Sin él no se puede vivir. Superaremos las desavenencias entre el pasado y el presente», había dicho Putin en diciembre de 2000.
Políticos liberales criticaron que se retomara el himno por considerar que reivindicaba la época soviética y recordaron los millones de muertos de la dictadura. El nuevo texto de Mijalkov, que se mantuvo largo tiempo en secreto, comienza con las palabras: «Rusia, nuestro Estado santo y poderoso; Rusia, nuestro amado país».
En las encuestas la mayoría de los rusos se había pronunciado a favor de la antigua melodía. Desde la caída de la URSS se había tocado en eventos oficiales e internacionales el tema de Glinka, sin texto.
Sus detractores le echaban en cara a Mijalkov haber estado siempre al servicio del régimen de turno. Ayer la élite rusa calificó su muerte como el «fin de una época».
Agencias DPA y EFE


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