16 de enero 2012 - 00:00

Murió el líder gallego Manuel Fraga Iribarne

Manuel Fraga Iribarne
Manuel Fraga Iribarne
Madrid - Manuel Fraga, fundador del Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy y uno de los padres de la Constitución española de 1978, murió ayer en Madrid a los 89 años.

Su estado de salud no era bueno desde hacía tiempo. De hecho, el político, que fue senador hasta la pasada Legislatura, anunció en septiembre que no volvería a presentarse al Senado en las elecciones generales del pasado 20 de noviembre.

Hace meses fue operado de cadera y desde entonces su estado de salud fue muy delicado. Se desplazaba en silla de ruedas y no logró recuperarse de una afección respiratoria que terminó anoche con su vida.

Fraga fue una figura clave en la historia reciente de España, ya que tuvo un papel decisivo durante el régimen de Francisco Franco, la transición y la democracia, en la que trabajó de forma decisiva como padre de la Constitución.

Fundador de Alianza Popular (AP) y ministro de Información y Turismo durante la dictadura, el histórico líder conservador promovió, entre otras cosas, la legalización de los partidos políticos e impulsó la primera ley de prensa.

Doctor en Derecho, Ciencias Políticas y Económicas, letrado de las Cortes y diplomático, nació en la localidad lucense de Vilalba el 23 de noviembre de 1922.

Inició su carrera política con 29 años como secretario general del Instituto de Cultura Hispánica. Luego fue ministro de Información y Turismo con Franco, embajador de España en el Reino Unido, vicepresidente para Asuntos del Interior y ministro de la Gobernación con Arias Navarro; diputado de las Cortes españolas y del Parlamento Europeo, y presidente de la Xunta de Galicia durante más de 15 años.

También fue presidente de Alianza Popular entre 1979 y 1987, y en 1989 del refundado Partido Popular, cargo este último del que dimitió para dar paso a José María Aznar.

Desde entonces, la mayor parte de su vida transcurrió en Galicia, comunidad que llegó a gobernar con mayoría absoluta hasta 2005, fecha en que regresó a Madrid para ocupar, pocos meses después, un escaño como senador.

Como presidente gallego, reclamó las máximas transferencias en materia de pesca, la reforma constitucional del Senado -para que se convirtiera en una auténtica cámara de representación territorial- y un mayor protagonismo de las regiones en Europa.

En los últimos meses de 2000, su gestión al frente de la Xunta de Galicia se vio empañada por la aparición de las primeras «vacas locas» en la Comunidad y, un año después, por la catástrofe ecológica del petrolero Prestige, hechos por los que tuvo que hacer frente a mociones de censura de las que salió airoso.

Agencias EFE, DPA y AFP

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