- ámbito
- Edición Impresa
Mursi ensaya un equilibrio acaso imposible
Reconociendo de manera implícita este dilema, el presidente estadounidense, Barack Obama, afirmó el miércoles que las relaciones con Egipto -país que fue un fuerte aliado de Estados Unidos- eran un «trabajo en progreso» y no puede hoy ser considerado ni aliado ni enemigo.
Mursi, exintegrante del movimiento Hermanos Musulmanes, se convirtió en junio en el primer presidente egipcio elegido democráticamente tras la caída del régimen de Hosni Mubarak el año pasado.
«El Gobierno (estadounidense) le está dando mucho espacio para descifrar dónde quiere estar y dónde quiere que esté Egipto», dijo el exembajador norteamericano en El Cairo Daniel Kurtzer.
«Mubarak, cuando era presidente, hizo prosperar la idea de que era un aliado estratégico para Estados Unidos, pero creo que Mursi vería ese tipo de vínculo como una limitación», explicó.
Kurtzer argumentó que debe haber una «muestra de determinación» por parte del presidente egipcio de que no se permitirá que las manifestaciones se tornen violentas y que las embajadas de Estados Unidos estarán protegidas.
Muchos egipcios mantienen la cautela con respecto a Mursi, electo por un margen muy estrecho, y ha habido protestas durante la visita de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, provenientes de multitudes que alegaron que su revolución había sido «robada».
«No hay duda que sus compañeros de los Hermanos Musulmanes tienen ciertas expectativas de que Mursi va a liderar el país en base a la legislación y práctica religiosa», dijo Kurtzer.
«Cuán lejos llegue, lo que haga y las opciones que tome van a determinar las relaciones no sólo con Estados Unidos, sino con Occidente en general», agregó.
Los líderes europeos ofrecieron ayer a Egipto más de 1.000 millones de euros en ayuda durante la llegada de Mursi a Bruselas, en la primera visita a Europa desde su asunción.
Mursi está «tratando de atravesar una línea muy difícil para reposicionarse en que él no es Mubarak y que no sea visto como demasiado proestadounidense», dijo Joshua Landis, director del Centro de Estudios de Oriente Medio de la Universidad de Oklahoma. «Al mismo tiempo necesita mantener la paz con Israel y continuar con la ayuda militar que le provee Estados Unidos», indicó.
Obama señaló que Estados Unidos esperaba que El Cairo garantizara seguridad a su embajada y que de lo contrario sería «un gran problema».
Emile Hokayem, analista de Oriente Medio del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, dijo que Mursi tardó «una eternidad» para hacer una declaración sobre el ataque del martes, cuando miles de manifestantes arriaron la bandera de Estados Unidos de la embajada en El Cairo, en respuesta a un filme estadounidense al que acusan de mofarse del islam.
«Nosotros, los egipcios, rechazamos cualquier agresión o insulto a nuestro profeta», declaró Mursi ayer mientras llamó a la población «a no agredir a las embajadas».
«Los ataques fueron trágicos, pero en un sentido más estratégico lo que importa es la respuesta de los gobiernos libio y egipcio, y ésa será la prueba real», estimó Hokayem.
Agencia AFP


Dejá tu comentario