Nada nuevo: fue la mejor noticia de todas

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No fue gracias (aunque ayudó) al 0,37% que ganó el Dow en la última rueda cerrando en 9.820,2 puntos, que marcamos dos semanas consecutivas de suba, esta vez avanzando un más que interesante 2,24%. Claro que las acciones no fueron lo único que subió. El petróleo, por ejemplo, se anotó una suba en las últimas cinco jornadas del 3,97% (quedó en u$s 72,04 por barril), que empalidece frente al 27,64% que aumentó el precio del gas, pero deja chico al 0,43% del oro (quedó en u$s 1.009,2 por onza). En su conjunto, los commodities avanzaron algo así como un 3,23%. A los que no les fue bien fue a los tenedores de bonos, ya que la tasa de los treasuries a 10 años pasó del 3,34% anual al 3,47% y a quienes ahorran en dólares, ya que la moneda norteamericana perdió casi el 1% de su valor frente a las principales divisas. En definitiva, nada significativo cambió en el comportamiento de los inversores, respecto de lo que venimos viendo desde principios de marzo. Lo mismo podemos decir del sentido que han tenido las noticias del frente corporativo y el económico, que a medida que transcurre el tiempo van hablando más claramente que salimos de la recesión. El problema que enfrentamos es que a medida que más suben los precios en el mercado más aumenta el convencimiento de quienes esperan una baja o una corrección de los precios.

Cada día que pasa, el temor a dejar de ganar se va reduciendo y crece el de quedar atrapados en la baja. Esto puede estar potenciando lo que sería un ajuste natural de los precios que puede llegar a convertirse en lago más profundo. Otro problema, ya de más largo plazo, es el proceso de ajuste a la expansión monetaria que se utilizó para salir de la crisis. La realidad es que esto aún no se ve de manera directa en los precios, pero hasta los más optimistas estiman que para mediados de 2010 el Gobierno deberá comenzar a tomar algunas medidas para frenar la inflación. Él dirá si es así o no.

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