19 de octubre 2011 - 00:00

Narcomodelo: “No vine a delinquir, vine a casarme”

En el primer día de juicio a Angie Valencia, la modelo declaró que estuvo prófuga ocho meses por temor a lo que le podía ocurrir en prisión.
En el primer día de juicio a Angie Valencia, la modelo declaró que estuvo prófuga ocho meses por temor a lo que le podía ocurrir en prisión.
La modelo colombiana Angie Sanclemente Valencia, quien comenzó a ser juzgada ayer por intento de contrabando de drogas a España, aseguró que no es una narcotraficante y que se mantuvo prófuga casi ocho meses porque sus defensores la asustaron con lo que podía ocurrirle en prisión.

«No vine acá a delinquir, vine para casarme. No soy ninguna narcotraficante. Nunca pensé que Nico (en alusión a su novio, también imputado en el caso) se pudiera meter en cosas raras, lo único que hice fue hacer unas llamadas», expresó la joven ante el Tribunal Oral en lo Penal Económico 3, que ayer dio inicio al debate contra ella y otros cinco imputados.

Además de la modelo, son juzgados su novio, Nicolás Gualco; el tío de éste, Daniel Monroy; Gustavo Páez, un venezolano supuesto socio de Gualco; María Noel López Iglesias, cuya detención con droga en Ezeiza llevó a la captura de los demás; y Ariel Letizia, novio de ésta y «arrepentido» del caso.

Vestida con jeans ajustados, remera blanca y muy maquillada, Angie contó que en diciembre de 2009 llegó al país procedente de México porque Gualco le había pedido casamiento en octubre y ella decidió viajar para conocer a su familia.

«Yo no soy modelo, soy actriz y estaba trabajando en Televisa cuando llegué a la Argentina. Tenía un contrato allá y tenía que volver por compromisos», enfatizó la acusada, que a poco de empezar a declarar comenzó a llorar.

Sentada junto a su novio, con quien todo el tiempo se sonreían, dijo que primero conoció a Monroy y a su esposa, y que si bien en principio le parecieron «gente buena», luego se dio cuenta de que le robaron su portadocumentos como para tenerla «agarrada de algo».

Dijo que al poco tiempo de estar aquí empezó a notar a Gualco «raro y nervioso», y que cuando le preguntó si estaba en algo ilegal, se enteró de que al venezolano Páez lo habían detenido. Explicó a los jueces que su novio le pasó una especie de «guión» y le pidió que hiciera un par de llamadas diciendo determinadas cosas porque él tenía su teléfono intervenido y pensaba que había una orden de captura en su contra.

«Yo no podía dejarlo solo, darle la espalda, entonces accedí», trató de justificarse la modelo, quien afirmó que cuando le preguntaba a Gualco qué sucedía, él no le contestaba con el pretexto de que la estaba resguardando. Gualco, por su parte, admitió que conseguía chicas para enviar cocaína a Europa, pero desvinculó a su novia y dijo que sólo le pidió realizar una llamada cuando era buscado por la Justicia.

Explicó que esa comunicación fue mantenida con su tío, Daniel Monroy, quien tenía vínculos con el narcotráfico en México, y que ella no sabía que él estaba relacionado con el envío de drogas hasta que lo detuvieron.

Al respecto, Angie recordó que cuando a Gualco lo apresaron en Mar del Plata, su ciudad de origen, ella pensaba «que había estafado a alguien, no que andaba metido en drogas» y cuando comenzó a averiguar, se enteró de que también habían ordenado detenerla y por eso se fugó.

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