Negociación de apuro; UCR bonaerense no logra frenar interna

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El radicalismo finalmente tendrá su interna. Hasta anoche Ricardo Alfonsín y Francisco de Narváez no lograban evitar la primaria en la provincia de Buenos Aires para intendentes y concejales. La puja estalló así en un territorio donde la UCR no quería complicarse. Pero salvo la candidatura a gobernador y vice para De Narváez y la lista de diputados (que aún no terminó de bordarse), el resto irá a la pelea el 14 de agosto. No está mal si se piensa en términos de un ejercicio democrático que no tendrá casi ningún otro partido, pero las diferencias entre las dos agrupaciones aparecerán peligrosamente cuando arriba los candidatos parecían haber llegado a un acuerdo sin conflictos.

Ayer, el propio Alfonsín reconoció el problema: «Las discusiones son duras y por supuesto que tenemos que discutir, porque no podemos sortear las candidaturas», dijo para después suavizar: «Lo que hoy se está haciendo en provincia de Buenos Aires con De Narváez es un aporte a futuro para tratar de reconciliar estas dos fuerzas políticas». No fue una frase alentadora para hablar de un acuerdo que se cerró no hace más de 15 días.

El tono desconcertó a los propios radicales: «Los partidos políticos tradicionales están viviendo una etapa de disidencias, por mucho tiempo no vamos a tener bipartidismo».

La negociación, de todas formas, continúa. Ayer hubo acuerdos parciales para listas en municipios, pero una mayoría de ellos siguen con el pronóstico de ir a elecciones.

Tono conciliador

Allí está el principal foco de conflicto, aunque el radical Carlos Pérez Gresia, secretario general de la UCR bonaerense y pretendiente a una banca de diputado, prometió: «Vamos a tratar de evitar las internas hasta el último minuto, pero puede pasar que en algunos distritos se lleve una lista sábana oficial, con Alfonsín y De Narváez a la cabeza, y otra boleta corta para dirimir cargos locales en aquellos lugares donde no haya acuerdo».

Graciela Ocaña
irá en la lista de candidatos a diputados nacionales, pero anoche perdía la opción de ocupar el primer lugar. A ese sitio volvió a subir Miguel Bazze, presidente del comité UCR, por presión de los radicales, que no quieren ceder la cabeza de lista y así posicionar a Bazze en el equilibrio de poder con De Narváez.

Problemas de cartel

Hay una cuestión de marketing, además, que complica la negociación. Los criterios sobre nombres en la UCR y en el denarvaísmo claramente no son los mismos. De ahí que mientras estos últimos presionan para poner a José «Pepe» Scioli, hermano del gobernador, los radicales se resisten a aceptarlo en la lista de senadores.

«Hay una discusión profunda pero no hay otro objetivo que el de lograr que Ricardo sea presidente y Francisco gobernador y que tengamos en el resto de los puestos a los mejores hombres y mujeres, y vamos a lograr esto», intentaba calmar anoche Daniel Amoroso.

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