16 de marzo 2009 - 00:00

Netanyahu entregó la cancillería al polémico Lieberman

Benjamín Netanyahu selló anoche un acuerdo con el duro Avigdor Lieberman. Aunque las negociaciones con la centrista Tzipi Livni no concluyeron, el margen para formar un gobierno de unidad es mínimo.
Benjamín Netanyahu selló anoche un acuerdo con el duro Avigdor Lieberman. Aunque las negociaciones con la centrista Tzipi Livni no concluyeron, el margen para formar un gobierno de unidad es mínimo.
 Jerusalén - La posibilidad de un gobierno de línea dura, sin aliados de centro, cobraba más fuerza anoche en Israel. El casi seguro primer ministro, Benjamin Netanyahu, llegó anoche a un acuerdo para formar gobierno con Israel Beiteinu, una formación ultraderechista, lo que supone un obstáculo probablemente insalvable para sumar al centrista y oficialista Kadima, cuya líder es la actual canciller Tzipi Livni.
En virtud del acuerdo, ratificado por Miri Reihman, vocera del conservador Likud de Netanyahu, Israel Beitenu obtendrá el estratégico Ministerio de Relaciones Exteriores, que será para su líder, Avigdor Lieberman. Esta formación, que salió tercera en las elecciones detrás de Kadima y el Likud, también obtendría las carteras de Seguridad Interior, Infraestructura, Turismo e Integración.
«Netanyahu debe elegir: o va con la derecha o con nosotros», había argumentado ayer Livni antes de que se conociera el acuerdo alcanzado entre Netanyahu y Lieberman. La actual ministra de Relaciones Exteriores resultó ganadora por escaso margen en las elecciones del 10 de febrero, pero se encontró en serias dificultades para conseguir aliados parlamentarios para alcanzar los 61 escaños que permiten formar gobierno.
La prensa israelí reveló ayer que Livni y Netanyahu se habían reunido en la semana y que abrieron tenuemente la puerta a un Ejecutivo de alternancia entre ambos.
Más allá del acuerdo alcanzado anoche, la posibilidad de sumar a Livni al Gobierno no está descartada, aclararon voceros tanto del Likud como de Israel Beitenu, una formación calificada como xenófoba por laboristas y centristas.
Pese a estas declaraciones, nada parece indicar que ese deseo se pueda concretar. Livni reiteró ayer que una condición indispensable para un gobierno de unidad es que Netanyahu «debe pronunciarse a favor de la fórmula de 'dos Estados para dos pueblos' y el proceso de Annapolis», en referencia a la cumbre que había intentado reactivar un plan de paz con la Autoridad Palestina. Ni Lieberman ni Netanyahu lo priorizan. El primero planea supeditar la ciudadanía de los árabes que habitan en Israel (cerca de 20% de la población) a que juren fidelidad al país.
Por su parte, el segundo propone condicionar las negociaciones a un rápido desarrollo económico en los territorios palestinos y a un refuerzo de la seguridad.
El casi seguro primer ministro argumentó que en la reciente guerra de Gaza originada por el disparo de cohetes contra el sur de Israel, el Ejército se retiró prematuramente de la Franja que domina el movimiento terrorista Hamás, y no se descarta una nueva ofensiva militar si accede al poder. Según una encuesta de la Universidad Hebrea de Jerusalén, el 30% de los israelíes cree que se debe reocupar la Franja de Gaza, sin presencia militar israelí desde 2005. En tanto, el mismo estudio, del que participó un centro asociado de Ramala, reveló que el 54% de los palestinos apoya los ataques contra civiles israelíes.
Netanyahu tiene plazo hasta el 3 de abril para formar gobierno. Mientras transcurren las negociaciones, la violencia no cede. Dos policías israelíes murieron anoche al ser atacados con armas automáticas en el Valle del Jordán, cerca del asentamiento de Mesoá, en una ruta que cruza Cisjordania y llega al sur de la Galilea israelí. La patrulla en la que viajaban los agentes volcó y ambos murieron a causa de los disparos recibidos. Fuentes policiales israelíes indicaron que «todos los indicios» apuntaban a un atentado palestino, pero el hecho no estaba esclarecido.
Agencias AFP, ANSA, DPA y Reuters

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