23 de diciembre 2013 - 00:00

Netanyahu restó valor al espionaje de Obama, que resucitó viejas reyertas

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, intentó suavizar el enojo de su gabinete con Estados Unidos por el espionaje de las comunicaciones del expremier Ehud Olmert.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, intentó suavizar el enojo de su gabinete con Estados Unidos por el espionaje de las comunicaciones del expremier Ehud Olmert.
Jerusalén - El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, desestimó ayer las demandas de varios ministros para presionar a Estados Unidos y lograr la liberación del agente israelí Jonathan Pollard, como un resarcimiento tras la revelación periodística de que Washington espió a líderes israelíes.

Varios miembros del gabinete y legisladores se aferraron a las acusaciones de vigilancia de varios políticos israelíes entre 2008 y 2011, entre ellos al entonces primer ministro Ehud Olmert, divulgadas el viernes por el diario The New York Times y basadas en documentos filtrados por Edward Snowden, como una oportunidad de reclamar a la Casa Blanca que libere al espía israelí.

"Estados Unidos está espiando sistemáticamente al liderazgo político y de seguridad de Israel", dijo el ministro de Transporte, Yisrael Katz, exigiendo el compromiso de Washington de detener el espionaje y de liberar a Pollard de inmediato.

El ministro de Turismo, Uzi Landau, también se sumó a los reclamos cuando dijo a periodistas: "Si alguna vez fue el momento para traer a Pollard aquí, es ahora".

Por su parte, el titular de Inteligencia, Yuval Steinitz, calificó de "inaceptable" que Olmert haya sido espiado. "Nosotros no espiamos al presidente de Estados Unidos o a la Casa Blanca", agregó.

Pollard, analista de la Marina estadounidense, fue condenado en 1987 a cadena perpetua por haber proporcionado a Israel, desde mayo de 1984 hasta su detención en noviembre de 1985, miles de documentos clasificados como "secreto de Defensa" sobre las actividades de espionaje en países árabes. En 1995, obtuvo la nacionalidad israelí y fue reconocido oficialmente en 1998 por el Estado hebreo como uno de sus espías. Desde entonces, una sucesión de presidentes estadounidenses rechazó los pedidos del Gobierno israelí para que el exmilitar sea perdonado.

La divulgación del espionaje estadounidense sobre las comunicaciones israelíes reavivó la polémica, jamás zanjada entre los dos gobiernos aliados, y amenaza con ensombrecer la relación bilateral, ya complicada por el acuerdo nuclear con Irán.

Por ello, Netanyahu, en un intento por calmar el clamor dentro de su tropa, dijo en declaraciones públicas en la reunión de gabinete semanal que Israel no necesitaba "ninguna ocasión especial" para discutir el caso con Washington. Aseguró que constantemente se había referido al tema en la Casa Blanca y que esperaba que "surgieran las circunstancias que nos permitan traer a Jonathan a casa".

"Esto no depende ni está ligado a los últimos eventos", agregó el primer ministro, sin hacer referencia directa a los documentos filtrados, donde también se evidenció la colaboración de la agencia de seguridad británica GCHQ en el espionaje.

La ola de reclamos sobre la liberación fue iniciada por el diputado Tzahi Hanegbi, del partido gubernamental Likud. "Se trata de una actividad de espionaje clásica", similar a la de Jonathan Pollard "por la cual está en la cárcel desde hace casi 30 años". "Si es cierto, las puertas de la celda de Pollard tienen que abrirse y tendría que volver a su casa ya mismo", agregó.

Agencias Reuters y AFP

Dejá tu comentario