4 de diciembre 2017 - 00:00

Ni la rebaja de impuestos aleja los malos augurios

Washington - Donald Trump está a punto de conseguirlo: su reforma fiscal está muy cerca de hacerse realidad, pero igual de cerca están los investigadores que lo acechan por el escándalo de la presunta injerencia rusa en las elecciones de 2016 que lo llevaron a la presidencia.

Eran casi las 3:00 de la madrugada del sábado cuando Trump volvía a tuitear luego de una pausa de extensión poco común: tras un "viernes negro" relacionado con las investigaciones por el escándalo ruso, los republicanos del Senado le proporcionaban una victoria que necesitaba con urgencia.

Con su aprobación en esa cámara, la anunciada rebaja fiscal de Trump se convertía en la primera gran propuesta legislativa que logra sacar adelante en casi un año en la Casa Blanca, en el que prácticamente gobernó por decreto.

Lo desesperadamente que Trump y su partido necesitaban esa victoria quedó en evidencia en que fue necesario hacer cambios casi hasta el último minuto para poder convencer a los senadores reticentes dentro de las propias filas republicanas.

Al final, quedó un montón de papel con regulaciones confusas que prácticamente nadie leyó por completo y una compleja aritmética para recaudar el billón de dólares que se espera aumente el déficit fiscal en la próxima década. Porque con ello, los republicanos se despidieron también definitivamente de una de sus reglas de oro, la disciplina presupuestaria, a cambio de beneficios para empresas y para ricos.

"Fracasar aquí simplemente no era una opción", resumió el senador republicano Lindsey Graham. Tras el fracaso de los esfuerzos de acabar con el "Obamacare", la reforma sanitaria de Barack Obama, no lograr sacar adelante el proyecto fiscal habría sido "nuestro fin como partido", aseguró.

Las declaraciones de Trump siguieron a horas de silencio en la red tras un día de horror, después de que su exasesor de Seguridad Nacional Michael Flynn admitiera que le mintió al FBI sobre sus contactos con Rusia durante la campaña electoral.

Todo parece indicar que Flynn habría dejado en evidencia la implicación directa de Jared Kushner, yerno de Trump, en los contactos con Rusia antes de su llegada al poder. De confirmarse eso, el fiscal especial que investiga el escándalo, Robert Mueller, estaría prácticamente a las puertas de la Casa Blanca.

Esa es una de las muchas razones que ponen un interrogante sobre la medida en que Trump y los republicanos podrán beneficiarse de su reforma fiscal. Porque tras las declaraciones de Flynn todo parece indicar que el escándalo ruso va a continuar acompañando a Trump y a la Casa Blanca por un tiempo, probablemente hasta las elecciones al Congreso de noviembre de 2018.

Se esperan nuevos titulares y revelaciones que podrían ir más allá, pues el nombre de Donald Trump Junior suena también cada vez más fuerte en el escándalo.

Y si el escándalo ruso amenaza con crecer, los eventuales logros de la reforma fiscal podrían explotar: porque aunque en las próximas elecciones de medio término el mandatario pueda atraer a donantes ricos con la medida, los expertos recuerdan que históricamente las bajas de impuestos se tuvieron en poca consideración a la hora del voto. Y más podría disgustar a los votantes que en los próximos años resulte que deben pagar más impuestos en lugar de menos, como alegan los opositores demócratas.

Ya está claro con qué eslogan podrían concurrir éstos a las elecciones de mitad de mandato: la reforma fiscal es un regalo para los ricos. "Hoy es quizá el primer día de un nuevo Partido Republicano, uno que sube los impuestos a las clases medias", dijo el demócrata Chuck Schumer tras la votación nocturna.

¿Podría ser la reforma fiscal una victoria pírrica para Trump? Nadie se atreve a hacer pronósticos. Al menos consigue cerrar el año con una victoria en el Congreso, pero en medio del clima político envenenado que impera en estos momentos en Washington, sus críticos se alegran de que las declaraciones de Flynn le hayan aguado la celebración. De hecho, ayer los noticieros hablaban más de Flynn que de la reforma impositiva.

Agencia DPA

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