16 de septiembre 2009 - 00:00

Niño murió de un síncope tras subir a montaña rusa

Un niño de 10 años murió como consecuencia de un paro cardíaco, aparentemente como consecuencia del susto que le provocó el viaje que realizó en una montaña rusa de un parque de diversiones de la capital tucumana.

La víctima de este trágico episodio fue identificado como Augusto Nicolás Coria, quien era oriundo de Santiago del Estero y se encontraba en Tucumán junto a sus padres para participar de un torneo de básquetbol en compañía de otros chicos.

El nene había subido a la montaña rusa junto a su papá, y cuando ya habían dado un par de vueltas, y el habitáculo en el que se encontraban ingresó en el sector denominado El Rulo, el niño comenzó a sentirse mal y se desvaneció», según destacó en su edición de ayer el diario El Liberal de Santiago del Estero.

Había sufrido una descompensación, producto del miedo que le provocó la altura, incrementado por los empinados descensos, ascensos, giros y contragiros que se efectúan en el recorrido.

Ante el insistente pedido de auxilio de su padre, los encargados de la montaña rusa comenzaron las maniobras para detenerla, tarea que insumió algunos minutos, porque posee un sistema mecánico que no permite pararla en la mitad del recorrido.

Cuando el juego se detuvo, su padre sacó al niño del lugar, quien ya había perdido el conocimiento, por lo que tuvo que ser trasladado de urgencia al Hospital del Niño Jesús en una ambulancia del Sistema Provincial de Salud, cuya base se encuentra a pocos metros del parque de diversiones. El pequeño falleció en el trayecto, pese a los esfuerzos realizados por los paramédicos para reanimarlo.

La causa de su muerte fue confirmada por el director del hospital infantil tucumano, Oscar Hilal. Aparentemente, al niño le habrían detectado un soplo cardíaco cuando tenía ocho años. El hecho ocurrió en un parque montado en predios del ex aeropuerto de la capital tucumana.

Ante el trágico episodio, los propietarios del parque de diversiones se excusaron diciendo que «todas las atracciones mecánicas tienen un letrero de recomendación, y queda a criterio del cliente su uso o no». El episodio, que trascendió ayer, se produjo el domingo pasado, en horas de la tarde.

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