"Jamás en la historia económica argentina hubo un escenario más favorable, con precios internacionales elevados, con una aumento en la producción agrícola y con un yacimiento de petróleo no convencional (por Vaca Muerta) sin precedentes en la historia del país", afirmó el economista Ricardo Arriazu, en un evento organizado ayer por la sociedad de bolsa INTL Cibsa. Para el economista tucumano, la Argentina sigue teniendo factores estructurales muy sólidos en este contexto mundial, como sus exiguos niveles de endeudamiento, una considerable cifra de reservas, la ausencia de un déficit de cuenta corriente y un sistema financiero sólido, sumados a niveles bajos de desempleo y a una mayor distribución del ingreso. "Teniendo en cuenta estos factores deberíamos tener un riesgo -país cercano a los 100 puntos básicos, pero tenemos 1.200", aseguró Arriazu. Atribuye esta desconfianza a factores endógenos, como la expansión del gasto público -"su relación con el PBI es la más alta de la historia"- , la inflación y el costo laboral unitario, también en récords históricos, perjudicando a la competitividad de nuestras exportaciones. Además, mencionó que la falta de infraestructura, la disminución del empleo y la inversión privada y la constante fuga de capitales son elementos que lo preocupan. Opinó que la Argentina está a tiempo de solucionar estos desequilibrios "sin que haya una recesión" pero para ello debería haber un sinceramiento por parte de las autoridades. No obstante, siendo éste un año electoral, no espera que el ajuste ocurra debido a la conflictividad social y el negativo impacto en las urnas que estas medidas acarrearían. "2013 será un año de poco o negativo crecimiento con crecientes dificultades fiscales, aunque no es 1975, ni 1989".
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