19 de marzo 2009 - 00:00

“No se debe permitir que Irán obtenga armas nucleares”

Ely Karmon
Ely Karmon
 «Un Irán nuclear admite tres posibilidades: que el mundo aplique sanciones realmente estrictas (diplomáticas, económicas, etcétera), la disuasión nuclear de los países democráticos o un ataque preventivo, sea de Israel o de Estados Unidos. Lo que no se puede hacer es permitir que Irán obtenga armas nucleares: eso no sólo desestabilizaría la región (con consecuencias en lugares como Chechenia, Azerbaiyán, Afganistán), sino que también provocaría proliferación, porque si Irán tiene la bomba, Egipto, Arabia Saudita y Turquía también buscarán desarrollarla. Imagine las consecuencias...».
El panorama es preocupante, y quien lo pinta es Ely Karmon, investigador jefe del Instituto de Contraterrorismo ubicado en la ciudad israelí de Herzlía. Ayer disertó junto con Jorge Castro y Adrián Zbar en la Universidad de Belgrano, y luego conversó con este diario. A continuación, lo más saliente de esa charla:
Periodista: ¿Qué efecto habrá a nivel global si la Cancillería israelí queda en manos de Avigdor Liberman?
Ely Karmon: Israel está en un año clave: Irán avanza en su plan nuclear, hay elecciones en el Líbano en junio -que podría ganar Hizbulá-, el tema de Gaza no está resuelto... Por eso es indispensable un Gobierno de unidad, y Tzipi Livni está siendo presionada para que acepte.
P.: ¿Hasta dónde puede conceder Israel a Hamás -en número de prisioneros, por caso- a cambio del soldado Guilad Shalit?
E.K.: Es importante no liberar a los 450 terroristas que reclama Hamás. No sólo porque volverían a operar, sino también porque eso será visto en todo el mundo árabe como una victoria, y ese impacto político y psicológico no es menor. En las Fuerzas de Defensa Israelíes (IDF) hay una gran desazón porque la guerra de Gaza se libró, entre otras razones, para liberar a Shalit, y eso no se logró. Pero tampoco se hicieron prisioneros...
P.: ¿Porque Israel no pudo o porque no quiso?
E.K.: No se planteó como un objetivo estratégico. Le recuerdo que la negociación más rápida y sencilla con Hizbulá fue cuando Israel tenía el cuerpo del hijo de Hassan Nasrallah (su líder), que fue canjeado por los de dos soldados israelíes.
P.: ¿Hay posibilidades de una paz con Siria, que sería clave por su rol de apoyo a Hizbulá y a Hamás, y por ser la autopista por la que transitan los pertrechos que envía Irán?
E.K.: Sin dudas, Siria es clave, pero hoy ya no controla a Hizbulá, que podría atacarla con sus misiles. Damasco hoy es la sede de Hamás, cuya dirigencia en Gaza ya muestra fisuras con la que está en el exilio. Y si hay paz y los echan, sólo les quedará irse a Teherán. Pero la verdad es que Bashar Asad no quiere la paz con Israel, porque perdería su productiva alianza con Irán. Porque si éste tiene armas nucleares -cree Asad-, ese paraguas protector también los alcanzará.
P.: ¿Sirvió como elemento disuasorio el bombardeo israelí al reactor nuclear sirio en setiembre de 2007?
E.K.: Déjeme decirle que oficialmente ese bombardeo nunca existió..., pero dos meses después de esa fecha Siria fue invitada a la conferencia de Annapolis, un proyecto para unificar al mundo árabe moderado contra Irán, y no sólo fueron, sino que también se mantuvieron en silencio... Es obvio que la disuasión funcionó, pero pocas semanas más tarde se conoció el NIE (Evaluación Nacional de Inteligencia), que decía que Irán estaba lejos de alcanzar la bomba nuclear, y destruyó todo...
P.: ¿Cuán seria es para el mundo la amenaza nuclear iraní? ¿Cambiaría algo si Mahmud Ahmadineyad pierde las elecciones?
E.K.: Nosotros la tomamos en serio, y vemos que cada vez más países hacen lo mismo. Y no: no cambiaría nada, porque hasta los iraníes más «liberales» están a favor de la bomba...
Entrevista de Sergio Dattilo

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