6 de diciembre 2011 - 11:27

"No se puede descartar una catástrofe en Europa"

• LO DIJO EL ECONOMISTA CHILENO SEBASTIÁN EDWARDS.• «SIGUEN PENSANDO SOLUCIONES POCO PRÁCTICAS», SEÑALÓ

«Trabas a compra de dólares no funcionan: sólo fomentan el mercado en negro», sostuvo Sebastián Edwards desde Chile.
«Trabas a compra de dólares no funcionan: sólo fomentan el mercado en negro», sostuvo Sebastián Edwards desde Chile.
«Los líderes europeos siguen pensando en soluciones teóricas y poco prácticas a la crisis, mientras el euro se acerca peligrosamente al precipicio. Ya no se puede descartar una catástrofe», dijo a este diario el economista chileno Sebastián Edwards. El profesor de la Universidad de California y exconsultor del Banco Mundial y del FMI dijo además que una unión fiscal del bloque, como propone la canciller alemana Angela Merkel es esencial. Para 2012 proyecta «una zona euro luchando desesperadamente por sobrevivir, y un Estados Unidos avanzando muy lentamente. Una China desacelerándose y un Brasil con problemas».

Esto es lo más destacado del diálogo con Sebastián Edwards.

Periodista: Esta semana habrá una cumbre franco-alemana y parece haber cambiado el humor en las Bolsas ante el anuncio. ¿Cree que la crisis europea se está encaminando hacia una solución?

Sebastián Edwads: Se han dado pequeños pasos en la dirección correcta -incluyendo el esfuerzo concertado de varios bancos centrales por proporcionar liquidez-, pero la situación sigue siendo muy seria. El problema es que se requieren medidas inmediatas que produzcan un regreso de la confianza. El viernes, sin embargo, la canciller alemana Angela Merkel dijo que éste era un proceso de largo aliento, al que comparó con una carrera de maratón. El problema es que sin confianza no habrá respiro. Por eso, es de esencia actuar ahora y sin dilación. Desafortunadamente, los líderes europeos no lo entienden y siguen pensando en soluciones teóricas y poco prácticas, mientras el euro se acerca peligrosamente al precipicio. Ya no se puede descartar una catástrofe.

P.: ¿Quiere decir que el euro va a desaparecer?

S.E.: Desde un principio el euro fue una mala idea, casi tan mala como el Mercosur. Una idea mal diseñada y mal ejecutada, echada a andar sin considerar las lecciones de la historia. Es bien sabido que un sistema de tipo de cambios rígidos no funciona si las unidades políticas que lo conforman -sean estados, provincias, o países- tienen completa autonomía fiscal. Esa fue la lección de EE.UU. a principios del siglo XIX; también la lección de la Argentina durante la crisis de la convertibilidad. Si un país pequeño de la periferia -estoy pensando en Grecia- deja la unión monetaria, esto no crearía una situación demasiado seria para la zona del euro como un todo.

P.: ¿Y si el país es España o Italia?

S.E.: Ésas son palabras mayores. Una situación de crisis terminal que los obligara a salir del arreglo monetario y reintroducir monedas nacionales sería una verdadera calamidad mundial. Se produciría un desplome total de la confianza y una parálisis económica y financiera. La crisis de marzo de 2008 parecería un juego de niños en comparación. Las familias dejarían de gastar, las empresas pospondrían sus planes de inversiones, y muchos bancos entrarían en bancarrota. Además, los flujos de capitales a los emergentes se detendrían de inmediato. El desempleo global se dispararía, y la efervescencia social se desbordaría en país tras país.

P.: ¿Es positiva una «unión fiscal» como propone Merkel?

S.E.: Más que positivo, es esencial. El no haber tenido un mecanismo de coordinación fiscal fue el mayor error de diseño de la zona del euro. Es algo básico, que les enseñamos a nuestros estudiantes durante los primeros semestres de la facultad. Además, es algo que varios economistas académicos ya planteamos con fuerza en los años 90, cuando expresamos nuestro escepticismo sobre el proyecto de moneda única.

P.: ¿Es posible hacerlo?

S.E.: Cómo hacerlo es justamente el desafío. El mecanismo preferido es enmendar el tratado de creación del euro, pero toma demasiado tiempo. Cada país tiene individualmente que aprobar la enmienda, muchas veces a través de plebiscitos. Es por ello que Merkel está buscando un mecanismo más expedito, por medio de tratados bilaterales que le otorguen mayor poder a Bruselas. Pero sea como sea, lo importante es avanzar en la dirección de la unión fiscal. Aunque es importante recalcar que ésa no debe ser la única medida que se tome en las próximas semanas.

P.: ¿Veremos default de países «a la argentina»?

S.E.: Espero que no. Sería un desastre. Desde hace más de un año digo que en el caso de Grecia, y quizá en el de Portugal, una experiencia exitosa que se debe mirar es la de Uruguay en 2002-2003. Una reestructuración voluntaria y ordenada de la deuda, con una quita sustancial, la que le dio respiro al país y le permitió reanudar un crecimiento vigoroso.

P.: La presidente argentina y la brasileña se reúnen para realizar acciones conjuntas contra el impacto que la crisis internacional puede tener en esta región. ¿Lograrán así evitar un impacto?

S.E.: Es positivo prepararse para lo peor. Si bien es cierto que ni la Argentina, ni ningún otro país, pueden aislarse completamente de la crisis, hay medidas que pueden paliar algunos de los efectos de la hecatombe. La manera más sabia es acumular reservas

-tanto internacionales como fiscales- durante los años «buenos», para después usarlas durante los años «malos». Eso es algo en lo que Brasil ha avanzado más que la Argentina.

P.: ¿Qué opina de los controles que se implementaron en la Argentina para comprar dólares?

S.E.: Las trabas nunca funcionan. Lo único que hacen es fomentar el mercado en negro, atizar la corrupción y permitir a algunos «vivos» bien conectados ganar mucho dinero. Una de las grandes lecciones de los 90 y principios de los 2000 en América Latina tiene que ver con los beneficios de un tipo de cambio flexible. Yo siempre he estado de acuerdo con intervenciones esporádicas de la banca central. Pero eso es muy diferente a defender un valor artificial del cambio, como se ha estado haciendo en la Argentina. Por otro lado, la eliminación de varios subsidios muy distorsionadores es algo positivo, que se debe aplaudir.

P.: ¿Y otras intervenciones del Estado en la economía?

S.E.: En la Argentina ha habido mucha discreción y arbitrariedad económica durante los últimos años, y eso no es bueno. Atenta contra la seguridad jurídica y retrasa inversiones y la adopción de medidas pro eficiencia. Los defensores del intervencionismo y el «populismo microeconómico» me dirán que la Argentina ha tenido una performance espectacular durante el último tiempo. Pero ése es un argumento falaz. Lo que tenemos que hacer es imaginarnos cómo hubiera crecido el país si en vez de arbitrio hubiera habido reglas claras. Estoy convencido de que en ese caso la Argentina hubiera sido como un cohete; como un Sputnik imparable.

P.: ¿Qué espera de 2012 en materia económica, dadas las turbulencias internacionales?

S.E.: Lo veo complicado. Con una zona euro luchando desesperadamente por sobrevivir, y un Estados Unidos avanzando muy lentamente. Veo una China desacelerándose y un Brasil con problemas. La pregunta clave es cuán profundo será el contagio si hay un default mayor en uno de los países grandes de la zona del euro. Mi respuesta es que tengo los dedos cruzados.

P.: ¿Dónde recomendaría invertir entonces?

S.E.: Bonos del Tesoro, oro, plata, y algunos bonos corporativos muy seleccio-nados.

Entrevista de Florencia Lendoiro

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